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La Constitución de 1980 y las políticas neoliberales le permitieron a Pinochet perpetuar, según muchos, una dictadura cívica en tiempos de democracia.

La Constitución de 1980 y las políticas neoliberales le permitieron a Pinochet perpetuar, según muchos, una dictadura cívica en tiempos de democracia. | Foto: The Clinic

Publicado 10 diciembre 2018

Se cumplen 12 años desde el día en que murió el dictador chileno Augusto Pinochet, ¿Pero murieron con él las políticas de la dictadura?

Durante la tarde del 10 de diciembre de 2006, el Hospital Militar de Chile dio a conocer el último de los partes médicos respecto a la salud de Augusto Pinochet, hospitalizado hace días en el recinto: el dictador había fallecido.

La dictadura cívico-militar encabezada por Pinochet acabó con la vida del presidente constitucionalmente electo, Salvador Allende, e inició un genocidio que dejó más de tres mil desaparecidos y asesinados y cientos de miles de torturados y exiliados.

Bombardeo a La Moneda, casa de Gobierno. 1973 | Foto: Memoria Chile

Pinochet nunca fue enjuiciado por sus crímenes y, es mas, a través de la Constitución que implementó en 1980 y que modificó a su haber antes de dejar el poder en 1990, se encargó de perpetuar las injusticias, heredándole al país el sistema político, económico y social que hoy sigue imperando.

La Constitución de 1980 preservó y garantizó el futuro de las bases ideológicas de la dictadura una vez que esta llegara a su fin. A través de las leyes instaló una nueva cultura económica y social que consolidó el modelo neoliberal, salpicando además parte del conservadurismo ideológico a temas como los derechos de género.

La herencia pinochetista

Educación

Chile ostenta el sistema de educación más privatizado y segregado entre los 65 países que utilizan la prueba PISA, que mide los conocimientos de los estudiantes de países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Así lo señaló el informe elaborado por el Foro Chileno por el Derecho a la Educación en 2014.

En Chile, la educación universitaria no es un derecho. Incluso, muchas de las universidades que antes eran públicas son más caras que las privadas, debido a su prestigio académico.

En 1981, Pinochet privatizó las instituciones de educación superior gratuitas, pasando de un Estado benefactor a uno subsidiario.

Además, la educación escolar pasó de ser administrada por el Estado a depender de cada municipio, generando grandes desigualdades entre municipios ricos y pobres.

Asimismo, entregó el 87 por ciento de las escuelas públicas a entes privados, para transformarlas en establecimientos subvencionados.

Movilización estudiantil en 2013 | Foto: Acción Directa Chile


Salud

En 1981 creó las Isapres, Instituciones de Salud Previsional administradas por privados para financiar las prestaciones en salud, alternativa de alto costo a la que la mayoría de los chilenos no puede acceder.

Para gran parte del pueblo chileno, creó en 1979 el Fondo Nacional de Salud (Fonasa), sistema de salud en reemplazo al antiguo sistema de financiamiento de salud pública. Fonasa precarizó la salud en Chile y representa hoy una de las más cuestionadas instituciones públicas, sometiendo a las personas a listas de esperas para acceder a atención médica, si es que su enfermedad puede ser cubierta.

Vivienda 

A partir del año 1973, la vivienda comenzó a concebirse como un bien que se adquiere y no como un derecho. Al ser obtenido de esta vía, existen modelos arquitectónicos para ricos y pobres, como opera entonces la economía de libre mercado. 

Antes de la llegada de Pinochet, las viviendas sociales eran gratuitas y dignas, teniendo como principio nivelar socialmente a los más pobres, por tanto sus construcciones destacaban por ser sólidas, amplias y estar emplazadas en sectores urbanizados.

Con la nueva política habitacional de la dictadura, los materiales de construcción e infraestructura para viviendas sociales fueron llevados al mínimo para acaparar costos, además de ser emplazadas en terrenos que no contaban con desarrollo urbano ni fácil accesibilidad. Y, en todos los casos, implicaba una suma de dinero importante para quienes aspiraban a ellas.

Transporte

Chile tiene uno de los transportes públicos más caros de la región (En Chile, el pasaje del metro equivale a un 1.13 dólares; En Brasil, 0.99 dólares; En Colombia, 0.67 dólares; y en Argentina, 0.43 dólares).

Esto es porque el transporte no es completamente "público". Su administración depende de privados, haciendo que costear un pasaje cueste mucho dinero.

Derechos de género 

Desde 1939, abortar de manera voluntaria, segura y gratuita era posible en Chile, pero en 1989, Pinochet estableció la interrupción del embarazo, por cualquiera de sus razones, como un delito, apresando a las mujeres que lo llevaran a cabo. Solo en agosto de 2017 se despenalizó el aborto, pero solo en tres causales: violación, riesgo de vida de la madre y embarazo no viable.

Pensiones

En 1980 cuando Pinochet acabó con el antiguo sistema público y solidario de jubilaciones a adultos mayores y creó las cuestionadas AFP, (Administración de Fondo de Pensiones), sistema que agrupa a diversas empresas privadas que prestan el servicio y que son costeadas en un 100 por ciento por los trabajadores. 

Las AFP son la única opción de los chilenos para jubilarse, sometiéndose al rigor del mercado y recibiendo pensiones mediocres administradas por privados. Estas, en su mayoría, no llegan ni a la mitad del sueldo mínimo del momento.

Indígenas 

En 1978, la dictadura dictó una ley que dio fin a las medidas de Salvador Allende que denominaban los terrenos históricamente en disputa como "tierras indígenas", traspasando los derechos de las hectáreas recuperadas por los mapuche a dominios privados.

Hoy los mapuche que mantienen la lucha por sus tierras son perseguidos, reprimidos y asesinados, siendo juzgados bajo la Ley Antiterrorista, creada por Pinochet en 1984, la que lleva a cabo procedimientos y condenas más duras, como prisión durante la investigación y el uso de testigos protegidos en procesos judiciales.

Ninguno de los cinco Gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría -la socialdemocracia chilena-, ni tampoco los Gobiernos de la derecha que han administrado el país después de la dictadura, acabó con Constitución de Pinochet.

Desde el término del régimen han habido 19 modificaciones mínimas en algunos artículos que, de todas maneras, no terminaron con las leyes basales del genocida ni menos con su Constitución.

Pinochet murió en 2006, pero hoy, a doce años de ese día, su legado sigue vivo en la sociedad chilena y en las desigualdades e injusticias sociales que asedian a un pueblo que sigue en lucha para erradicar, de una vez por todas, el presente legado de la dictadura.

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