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Eta e Iota contribuyeron, según datos Cepal, a un descenso de un 10% en el PIB de Honduras.

Eta e Iota contribuyeron, según datos Cepal, a un descenso de un 10% en el PIB de Honduras. | Foto: Twitter: CEPAL

Publicado 21 diciembre 2020


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El paso de Eta e Iota por Centroamérica en la actual temporada ciclónica deja pérdidas por 1.800 millones de dólares.

Las tormentas Eta e Iota, las cuales azotaron en noviembre varios países de Centroamérica, dejaron a su paso por Honduras daños materiales por el equivalente de 1.800 millones de dólares, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

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De acuerdo al informe de la entidad de la ONU, solo estos temporales tendrán un impacto del 0,8 por ciento en el crecimiento del PIB hondureño en 2020 y el Banco Central de Honduras estima una caída del PIB para este año de entre un 9 y un 10 por ciento, impulsada por los efectos colaterales de la pandemia de Covid-19.

La Cepal calcula que la mitad de los efectos detectados por las tormentas en Honduras (el equivalente de 1.800 millones de dólares) corresponden a daños directos, mientras que el 45 por ciento deriva de pérdidas y el 5 por ciento restante son costes adicionales derivados del temporal. El sector privado sufrió el 69 por ciento de las pérdidas.

Según la Cepal, el transporte es el sector más afectado por los daños derivados de Iota y Eta con el equivalente de 830 millones de dólares, mientras que el Banco Central incide también en los graves efectos sufridos por la agricultura, la ganadería y la minería.

La producción de noviembre a diciembre apenas representa "un 17 por ciento de la producción total", añadió la entidad reguladora de la ONU.

La Cepal también ha dedicado en su informe un apartado a las consecuencias humanitarias, para detallar que "hay más de cuatro millones de personas afectadas, con 2,5 millones en necesidad", así como que "hay 92.000 personas en albergues y 62.000 casas afectadas", ha resaltado.

Ante estos daños y pérdidas, el documento destaca la importancia de que el proceso de reconstrucción de Honduras tenga una "visión hacia la Agenda 2030" de Desarrollo Sostenible, con especial enfoque en la resiliencia para que el daño y la devastación de futuras tormentas "sean menos severos".

Los embates de Eta e Iota presentan una "nueva oportunidad a Honduras para realizar un análisis retrospectivo sustentado también en las experiencias vividas durante eventos climáticos previos, entre los que destacan los huracanes Fifí (1974) y Mitch (1998)", subrayó la entidad.

Entre 1998 y 2017, Honduras fue el segundo país del mundo más afectado por desastres climáticos, según el índice de riesgo climático.


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