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El papa exigió no olvidar a los menos favorecidos, a los migrantes, así como a aquellas víctimas de la pandemia que perdieron la vida a causa de los sistemas de salud "desmantelados año tras año".

El papa exigió no olvidar a los menos favorecidos, a los migrantes, así como a aquellas víctimas de la pandemia que perdieron la vida a causa de los sistemas de salud "desmantelados año tras año". | Foto: EFE

Publicado 5 octubre 2020


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La reforma de la ONU y el diálogo interreligioso fueron otros de los temas tratados por el  pontífice.

La tercera Encíclica del papa Francisco, titulada "Fratelli Tutti" (Hermanos todos), fue presentada como la respuesta que ofrece el líder de la Iglesia católica para construir "un mundo más justo" y recoge el legado de su mensaje en los siete años que dura su pontificado.

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El texto, que se publicó este sábado, se incluye entre los de mayor rango en el magisterio de un papa. Esta tercera entrega está dividido en ocho capítulos y 287 puntos.

Mientras el papa lo escribía se produjo la pandemia de coronavirus, lo que ha hecho que el texto cobre aún mayor importancia ante la necesidad de "salir mejores" y "cambiar el mundo".

El dogma del neoliberalismo, reforma de la ONU, lo injusto de las guerras

Francisco se pronunció sobre el neoliberalismo imperante en el mundo: "El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal".

"Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. La fragilidad de los sistemas mundiales frente a la pandemia ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado", manifestó.

"Es necesaria una reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dijo también Francisco, así como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones", apuntó el pontífice.

El papa pidió evitar “que se trate de una autoridad cooptada por unos pocos países, y que a su vez impidan imposiciones culturales o el menoscabo de las libertades básicas de las naciones más débiles a causa de diferencias ideológicas".

Sobre el flagelo de la guerra, expresó que "es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible guerra justa, a pesar de que en el catecismo se hable de la posibilidad de la legítima defensa mediante la fuerza militar".

Diálogo interreligioso, conflictos anacrónicos, política vs economía

"Las distintas religiones, al decir del papa, (...) ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad. El diálogo entre personas de distintas religiones no se hace meramente por diplomacia, amabilidad o tolerancia".

"La historia da muestras de estar volviendo atrás -  amplió Francisco - se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos".

"En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales", puntualizó.

Sobre la relación política - economía, el papa se pronunció diciendo que "la política no debe someterse a la economía y esta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia".

Populismo, deshumanización de los migrantes

Según Francisco, "hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo (...) Pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder".   

"Los migrantes, agregó más adelante, no son considerados suficientemente dignos para participar en la vida social como cualquier otro, y se olvida que tienen la misma dignidad intrínseca de cualquier persona. Nunca se dirá que no son humanos pero, en la práctica, con las decisiones y el modo de tratarlos, se expresa que se los considera menos valiosos, menos importantes, menos humanos".

Derechos y exclusión, el mundo tras la pandemia

El papa también tocó el tema de la exclusión en su texto."Nadie puede quedar excluido, no importa dónde haya nacido, y menos a causa de los privilegios que otros poseen porque nacieron en lugares con mayores posibilidades", comentó.

"Los límites y las fronteras de los Estados no pueden impedir que esto se cumpla. Así como es inaceptable que alguien tenga menos derechos por ser mujer, es igualmente inaceptable que el lugar de nacimiento o de residencia ya de por sí determine menores posibilidades de vida digna y de desarrollo", acotó.

Sobre el mundo en la era post Covid-19, expresó,: "Pasada la crisis sanitaria, la peor reacción sería la de caer aún más en una fiebre consumista y en nuevas formas de autopreservación egoísta".

"Ojalá no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores, en parte como resultado de sistemas de salud desmantelados año tras año. Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros".


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