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Mientras los medios impulsaban la división y aplicaban la doctrina goebbeliana, sobre el "fraude" electoral, la OEA emitió su informe y "recomendó" repetir los comicios.

Mientras los medios impulsaban la división y aplicaban la doctrina goebbeliana, sobre el "fraude" electoral, la OEA emitió su informe y "recomendó" repetir los comicios. | Foto: Reuters

Publicado 11 noviembre 2019





El secretario General de la OEA, Luis Almagro, jamás ha condenado los actos violentos perpetrados por grupos opositores que han roto el hilo Constitucional de Bolivia. 

La comunidad internacional desde todos los recursos comunicacionales, ha denunciado este lunes el papel conspirativo de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el golpe de Estado perpetrado contra Evo Morales.

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Desde el contundente triunfo electoral del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la presidencia, vicepresidencia y Parlamento, sectores opositores iniciaron una campaña fascista y una serie de acusaciones sin fundamentos para deslegitimar el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que desmontó ante la opinión pública las suspicacias.

Ante la andanada facista, el reelecto presidente Morales velando por la paz y tranquilidad de la población, invitó a todas las organizaciones y líderes mundiales a auditar los resultados electorales, entre ellas la OEA.

La OEA desde que envió sus veedores a suelo boliviano, empezaron a tejer un entorno tenso desde que uno de sus funcionarios, Arturo Espinosa, renunció a su labor aludiendo imposibilidad moral por manifestar en televisión que la reelección y ampliación de periodos presidenciales son "puertas que no se deben abrir". Asimismo, nunca expresó su rechazo a los pronunciamos del opositor, Luis Camacho, quien promueve en sus discursos racismo y odio, ni tampoco denunció las primeras insurrecciones de miembros policiales que violaron la Constitución Nacional y ponía en riesgo la estabilidad de Bolivia. 

Mientras los medios impulsaban la división y aplicaban la doctrina goebbeliana, sobre el "fraude" electoral, la OEA emitió su informe y "recomendó" repetir los comicios por encontrar "irregularidades", las cuales nunca fueron explicitadas a la opinión pública. 

"En los cuatro elementos revisados (tecnología, cadena de custodia, integridad de las actas y proyecciones estadísticas) se encontraron irregularidades, que varían desde muy graves hasta indicativas. Esto lleva al equipo técnico auditor a cuestionar la integridad de los resultados de la elección del 20 de octubre pasado", indicó el endeble informe.

Posterior al informe, se intensifó el fascismo contra dirigentes y militantes del MAS, lo cual condujo a una serie de renuncias de ministros, alcaldes, gobernadores y una presión por parte de las Fuerzas Armadas y Policía para que Evo Morales, renunciara a su cargo, acontecimiento que suscutó el pasado 10 de noviembre, pese a la voluntad popular que lo llevó a la reelección.

La OEA no ha denunciado golpe de Estado, al contrario, con eufemismo "rechaza" cualquier salida inconstitucional a la situación boliviana y convocó a una Asamblea General con miembros que en su mayoría apoyan golpes de Estado contra gobiernos democráticos y antiimperialistas. 

Siguiendo los intereses de los Estados Unidos (EE.UU.) ha guardado silencio ante las infames declaraciones del presidente Donald Trump, "la salida de Morales preserva la democracia y allana el camino para que el pueblo boliviano haga oír su voz", agregó.

Una vez más, la OEA conspira contra la democracia de nuestra región, tal como ocurrió en el Chile de 1973, Venezuela 2002, Argentina en 1976, Honduras 2009, Paraguay en 2012, ahora le tocó a Bolivia. 


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