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Las familias de denunciaron que la Iglesia escondía armas a los grupos extremistas.

Las familias de denunciaron que la Iglesia escondía armas a los grupos extremistas. | Foto: Canal 4 Nicaragua

Publicado 10 julio 2018

Cuando las fuerzas del Gobierno liberaron Jinotepe, los extremistas se refugiaron en la Basílica. El pueblo exigió que abrieran el templo, y los encontró disfrazados de religiosas.

La población de Jinotepe, cabecera del departamento de Carazo, en Nicaragua, denunció la abierta complicidad de la Iglesia Católica en la ola de violencia que sacude al país desde el 18 de abril y se ha cobrado cientos de muertos y torturados, destrozos a carreteras y poblaciones enteras secuestradas.

El pasado 9 de julio el Gobierno liberó Jinotepe, donde había fuertes grupos armados de sectores de la oposición que no solamente torturaron a militantes sandinistas, sino que también tenían secuestrados a cerca de 400 transportistas de Centroamérica.

>>Denuncian complicidad de Iglesia con terroristas en Nicaragua

El pueblo fue sometido durante dos meses a situaciones de miedo y violencia. "Nos tenían presos, andaban con pistolas y no podíamos comprar comida”, narraron los pobladores. 

 

 

 

 

Ante la llegada de las fuerzas de seguridad, algunos sicarios se escondieron en la Basílica de San Sebastián. El pueblo de Jinotepe indignado se concentró exigiendo que abrieran las puertas del templo.

Momentos después llegaron los obispos de la Conferencia Episcopal y la gente los recibió con furia, interpretando que venían rescatar a los grupos violentos que se escondieron.

 

“Asesinos, golpistas, han gozado con todas las muertes solo por un poder que no van a tener”, interpeló la gente a los sacerdotes.

Cuando los manifestantes lograron entrar a la Iglesia, se encontraron con miembros de estos grupos violentos disfrazados de monjas. Los pobladores expresaron furia e indignación, ya que "los sacerdotes estaban escondiéndolos y fueron cómplices de lo que ocurrió", relata Alberto Mora, director de la revista En Vivo.

Los habitantes denunciaron a través de redes sociales que miembros de la Iglesia católica colaboraron con las torturas y asesinatos cometidos por la oposición armada. "En ese departamento se concentraban con la mayor cantidad de armas y la Iglesia era el centro de torturas", afirma Madelein García, corresponsal de teleSUR en Nicaragua.

>>Rosario Murillo: Pueblo nicaragüense solo quiere paz


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