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El 27 de noviembre es considerado en Cuba, "Día de Duelo Estudiantil", por el fusilamiento de ocho estudiantes de medicina, en 1871.

El 27 de noviembre es considerado en Cuba, "Día de Duelo Estudiantil", por el fusilamiento de ocho estudiantes de medicina, en 1871. | Foto: Cubadebate

Publicado 27 noviembre 2020


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El 27 de noviembre de 1871 fueron fusilados por el colonialismo español ocho inocentes estudiantes de Medicina

En la intersección de las calles Prado, Malecón, Cárcel y Avenida del Puerto, en La Habana, se alza un retazo de una antigua pared, parte de instalaciones, ya demolidas, del aún existente castillo de La Punta. Hay ocho nombres en esa pared y en una cinta de bronce se lee: "Inocentes". ¿Quiénes fueron y por qué son inocentes esas ocho personas cuyos nombres están grabados en esa pared?

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El monumento rinde homenaje a ocho estudiantes de Medicina quienes, en 1871, fueron fusilados por el Cuerpo de Voluntarios (organismo paramilitar al Ejército colonialista español en Cuba), tras ser acusados de la profanación de una tumba de un vocero periodístico de aquella corporación militar.

Desatada la guerra de independencia en Cuba, en 1868, España impuso como método de guerra el terror, tanto en las zonas rurales como en las ciudades; y para el año 1871 había alcanzado su punto más álgido.

Mientras el ejército regular imponía el terror en el campo, con el Capitán General Blas Villate (conde de Valmaseda) al frente; en las ciudades eran asoladas por el Cuerpo de Voluntarios (milicia paramilitar), la cual, en la práctica, controlaba ciudades como La Habana.

Un periodista, Gonzalo de Castañón, defensor del colonialismo español y en particular de los Voluntarios había desafiado a un duelo a un contricante en Tampa, Estados Unidos, en el cual resultó muerto y sus restos fueron repatriados a La Habana, donde recibió sepultura en el cementerio local de Espada, en las cercanías de la Universidad de La Habana.

En un intento de chantaje por parte del gobernador político de La Habana, López Roberts, (el Capitán General estaba ausente), este tomó presos y acusó de profanación a toda un aula de estudiantes de Medicina de la universidad, bajo la acusación de haber profanado la tumba de Castañón, una tarde en que un grupo de estos se paseó por las áreas del camposanto.

Sin embargo, el chantaje salió mal, porque el caso fue secuestrado por los Voluntarios, quienes vieron la oportunidad de vengar con sangre la creciente rebeldía de la ciudad y el campo y la resistencia del Ejército Libertador cubano en los combates frente a Blas Villate.

Tras un primer juicio, seguido por un tribunal militar, el cual no halló razones para culpar a los estudiantes de algún delito; el rechazo de los Voluntarios y la amenaza de desatar la violencia en la ciudad y protagonizar, en la práctica, un golpe militar reaccionario; se convocó un segundo juicio.

En la segunda vista oral, el nuevo tribunal, a pesar de la defensa de los estudiantes hecha por un capitán del propio ejército español, no solo halló culpables de "profanación" a cinco estudiantes; sino que, por sorteo, condenó, en total, a ocho de ellos a la pena de muerte por fusilamiento, con ejecución inmediata, incluyendo uno que el día de los hechos de marras ni siquiera se encontraba en La Habana. El resto del aula, fue condenada a penas de cárcel.

"De rodillas sobre la tumba de mis hermanos muertos escribo en la tierra que los guarda este epitafio: ¡Inocentes!": Fermín Valdés Domínguez.

Sobre las 4 de la tarde del 27 de noviembre de 1871; tras un fallido intento por parte de una confraternidad negra abakuá, de origen africano, de rescatar a los estudiantes (se presume que uno de ellos sería cofrade de aquella, aun siendo blanco); de dos en dos, fueron fusilados los ocho condenados en una pared de un pabellón externo del Castillo de La Punta. 

Los hechos, de notoria injusticia, provocaron que años después, uno de los estudiantes que se salvó por no ser parte del sorteo , Fermín Valdés Domínguez; promoviera una causa legal en España para lograr no solo el perdón judicial, sino la absolución de todos los estudiantes del crimen de "profanación", lo cual logró con la colaboración de uno de los hijos de Castañón.

"Cuando se muere en brazos de la patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe... empieza al fin, con el morir, la vida": José Martí

Valdés Domínguez encabezó, por igual, la iniciativa que permitió construir en el nuevo cementerio de La Habana (Cristóbal Colón), un monumento al cual fueron llevados los restos de los estudiantes (fueron exhumados de una fosa común anónima en las afueras del propio cementerio) y, con el paso del tiempo, los del capitán español que los defendió.

En homenaje a los estudiantes asesinados, al ser demolida la instalación aledaña a La Punta, se preservó el lienzo de pared y se construyó el actual monumento en el cual se recuerda no solo la injusticia del fusilamiento, sino la inocencia (no solo en términos simbólicos, también jurídicos) de Anacleto Bermúdez, Alonso Álvarez de la Campa, Marcos Medina, Eladio González, Carlos de la Torre, Carlos Vedugo, Ángel Laborde y Pascual Rodríguez.

Cada año, desde la escalinata de la sede actual de la Universidad de La Habana, en el centro de la ciudad, se realiza una marcha homenaje del estudiantado cubano a los fusilados por el colonialismo español en 1871, la cual termina en ese monumento de La Punta y la jornada es considerada "Día de Duelo Estudiantil".


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