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 Guinea Conakry tiene un sistema presidencialista, pero el país ha sufrido varios golpes de Estado.

Guinea Conakry tiene un sistema presidencialista, pero el país ha sufrido varios golpes de Estado. | Foto: teleSUR

Publicado 2 octubre 2018

La República de Guinea, cuya capital es Conakry, se independizó de Francia el siglo pasado. Sin embargo, sigue sometida a la explotación extranjera de su mineral más abundante: la bauxita.

La República de Guinea, también conocida como Guinea Conakry, estuvo sometida durante varios siglos a los dominios de otros imperios, siendo Francia el colonizador más reciente, país del que se independizó en 1958.

Situada en el extremo occidental de África y con una extensión de 245.857 Km2, la República de Guinea cuenta con ricos yacimientos minerales, especialmente de bauxita, uno de los más grandes depósitos del mundo (la cuarta parte de las reservas mundiales).

La nación africana tiene 320 quilómetros de costa. Además, el 60 por ciento del país es bosque tropical, 20 por ciento son pastos y praderas y solo 2 por ciento es destinado a fines agrícolas.

 

Colonización y explotación de República de Guinea

Durante tres siglos, desde XIII, la República de Guinea formó parte del imperio de Malí. En el siglo XV comerciantes portugueses y británicos llegaron a las costas de la nación africana y explotaron el mercado de esclavos y, más adelante, la extracción de materias primas, como aceite de palma y cacahuete.

Nuevos colonizadores y explotadores llegaron en 1849: los franceses se impusieron sobre la autoridad de varios grupos étnicos y se anexionaron tierras (los Ríos del Sur). Para 1893 el nombre del país fue cambiado a Guinea Francesa y en 1895 se incorporó al África Occidental Francesa (A.O.F.).

Hasta 1945 los recursos de la República de Guinea casi no habían sido tocados, pero al descubrirse los depósitos de bauxita Francia profundizó su explotación. El hallazgo de este mineral (del cual se extrae el aluminio) afianzó la lucha organizada anticolonialista del país.

Independencia y llegada de Touré

La lucha contra el colonialismo francés tuvo como figura principal a Sékou Turé, un líder obrero que más adelante encabezaría el Partido Democrático de Guinea (PDG), una rama del intercolonial Rassemblement Démocratique Africain. 

Con el liderazgo de Turé, la República de Guinea votó en contra de la constitución de la Comunidad Francesa en 1958, optando por la independencia. Fue la única colonia en rebelarse contra los usurpadores. 

Touré triunfó en las elecciones de 1957 y el 2 de octubre de 1958 se declaró la independencia de la República de Guinea, con el líder obrero como presidente. 

Touré gobernó el país hasta su muerte en 1984.

Pero la independencia del país, con una de las mayores reservas de bauxita del mundo, no cayó bien a los colonizadores. Francia rompió relaciones e inició una política hostil con el retiro de maestros, técnicos y manos de obra especializada. También impuso restricciones comerciales y le negó ayudas económicas. 

El socialismo y la unión africana

La hostilidad y bloqueos comerciales de Francia impulsó a la República de Guinea a buscar ayuda con Estados socialistas como la Unión Soviética y China

Asimismo, Touré emprendió la recuperación económica del país con reformas sociales, que incluían la nacionalización de la banca, de los seguros y la constitución de cooperativas agrícolas.

El presidente electo también impulsó la unidad regional para enfrentar el imperialismo occidental. De esta forma, mantuvo relaciones de amistad con Ghana y Malí, con estos países formó la Unión de Estados Africanos.

En 1978, tras el el XI Congreso del Partido Democrático de Guinea, se cambió la orientación política exterior del país, cuyo nombre pasó a ser República Popular y Revolucionaria de Guinea.

Otro cambio sería una mayor apertura hacia Occidente, pero sin abandonar los principios socialistas. De esta forma en 1978 Francia reanuda la ayuda técnica para la explotación de minas.

Además, la nación africana se unió a organizaciones como la Unión del río Mano o la Comunidad Económica de África del Oeste. 

Golpes de Estado y la mineras extranjeras

Tras la muerte de Touré, en 1984, el coronel Lansana Conté encabezó un golpe de Estado y su dictadura militar duró 24 años. Nuevamente el nombre del país fue cambiado y pasó a denominarse República de Guinea.

A partir de entonces, el país ha estado plagado por múltiples golpes de Estado, que eran ignorados por la comunidad internacional hasta que en 2006 revueltas populares y una huelga general pusieron a la República de Guinea en el mapa político mundial.

Actualmente, el país africano sigue siendo explotado por las compañías extranjeras mineras de aluminio, que extraen los ricos depósitos de bauxita.


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