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Los gatos están entre los animales domésticos de más antiguo registro histórico.

Los gatos están entre los animales domésticos de más antiguo registro histórico. | Foto: Pixabay

Publicado 8 agosto 2021



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Muchos dueños de gatos ignoran como relacionarse con ellos y obvian detalles esenciales para el bienestar de la mascota.

Se suele decir que los gatos son independientes, ariscos, o que no son afectuosos ni fieles a sus dueños. O simplemente que un gato no pertenece a nadie y querer domesticarlo es una pérdida de tiempo. Hay quienes se decepcionan porque esperan de ellos la misma interacción afectiva que se establece con los perros.

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Tanto la ciencia como la experiencia de los amantes de los gatos han echado por tierra estos mitos en torno a los gatos, uno de los animales domésticos de más antiguo registro histórico, ya representados y deificados por la milenaria civilización egipcia.

Los gatos gustan de la compañía de las personas al igual que los perros. Pero muchas veces sus amos ignoran como relacionarse con ellos, y obvian detalles que son esenciales para su bienestar, y estos pueden llegar a dañar al animal.

La tradición popular ha generalizado algunas falsas ideas sobre la crianza de los gatos, errores que pueden acabar incidiendo en su carácter y su salud. Los más comunes: entrenarlos, inconscientemente, para arañar, o exponerlos a plantas ornamentales que resulten tóxicas para ellos.

Estos son los errores más comunes que cometen las personas que conviven con gatos, y las recomendaciones para modificar esos hábitos que pueden afectar su relación con ellos.

Nunca debemos calmar a un gato si está a la ofensiva, o a la defensiva. Según los expertos es básico entender su lenguaje corporal, qué quieren decirnos mediante sus posturas, expresiones faciales, o de la posición de determinadas partes de su cuerpo, como la cola, las orejas o los bigotes.

Esto permite comprender sus sentimientos y motivaciones, así como a responder eficazmente a problemas de comportamiento tales como la agresión, la cual se afirma es el segundo problema más común de comportamiento de los felinos.

Una típica posición ofensiva de los gatos es cuando mantienen las patas traseras rígidas con el trasero elevado y la espalda inclinada hacia abajo en dirección a la cabeza. También si mantienen la mirada directa o las orejas en vertical, con la espalda virada ligeramente hacia adelante.

Los expertos recomiendan como regla primordial no tocarlos, ni para tranquilizarlos o castigarlos, cuando asuman estas posturas. Si este comportamiento se hace reiterado deberá acudirse en busca de ayuda profesional.

Entre las plantas tóxicas para los gatos, se cuentan algunas de las más comunes en nuestros hogares, como las del género Lilium, más coocidas como azucenas o lirios, o la Dieffenbachia, las cuales son especialmente tóxicas y se cuentan entre las flores más vendidas en el mundo por sus propiedades aromáticas.

Un gato, para intoxicarse con estas plantas, debe de haber ingerido una cantidad muy alta, pero se recomienda no tenerlas a su alcance. El metabolismo de los gatos los hace más susceptibles ante una mayor cantidad de posibles tóxicos y de medicamentos.

Otro error frecuente es darles órdenes a los gatos como se hace con los perros con determinados gestos, como palmadas, gritos, u omitiendo otros sonidos estridentes como chillidos. Esto puede incomodarlos y resultarles amenazantes, al no corresponderse dichas actitudes con su carácter.

Un gato se relaciona mejor con sus amos por la costumbre y la tolerancia. Enfrentarlos o castigarlos no funciona en su relación con los humanos, quienes deben respetar sus necesidades en primer lugar, y desarrollar hábitos en el animal.

Una correcta alimentación es otro aspecto fundamental para la adecuada calidad de vida de los gatos. Otro error habitual es alimentarlos exclusivamente con pienso, el alimento seco es más difícil de ingerir para ellos ya que por su propensión a consumir pocas cantidades de agua se les pueden formar cálculos urinarios entre otras patologías. Se recomienda combinar una dieta balanceada de alimento seco y una mayor cantidad de agua para prever futuras afecciones y beneficiar su sistema urinario.

La clásica imagen del gatito jugando con ovillos o bobinas de hilo, en realidad no resulta una práctica saludable para los felinos, dado el riesgo comprobado a la ingestión de objetos de materiales diversos, ya sea textiles, goma o plástico. Nunca se les debe permitir con aquellos objetos que puedan tragar con facilidad.

A diferencia del trato con los perros, no se debe jugar con los gatos estimulándolos con las manos. Los gustan de los juegos que estimulen su instinto, como la caza, pero solo se recomiendan si empleamos juguetes, y no las manos, las piernas ni los pies. Afirman los expertos que con el tiempo esto podría generar determinada agresividad que ya resultaría compleja de revertir. Se recomienda mejor utilizar muñecos o pelotas, que puedan morder o juguetes con movimiento propio, o cañas que en el extremo tengan un señuelo.  

Si bien hay gatos capaces de autodistribuir sus raciones de alimento, muchos suelen comer excesivamente, lo cual puede provocarles obesidad. Para prevenir esto se hace necesario administrarles una sola ración. En caso de no poder concurrir a la vivienda para proporcionárselas, se aconseja emplear un dispensador que libere porciones del alimento reguladas durante la jornada.

Otro mito de la cultura popular relacionado con la alimentación de los felinos, es la enternecedora de imagen de los gatitos bebiendo leche tan explotada por el cine. Una vez que han superado la etapa de la lactancia no necesitan consumirla más, puesto que muchos pueden desarrollar intolerancia a la lactosa, con mayor frecuencia que las personas. La leche de vaca, indican los especialistas, al contener mucha menor cantidad de grasa y proteína que la de la gata, y al mismo tiempo mayor cantidad de lactosa, no se aconseja proporcionársela ni aun a los cachorros.

Las personas se muestran muy preocupadas por la higiene de sus mascotas, pero el gato es una especie que por naturaleza se ocupa de su propia limpieza, a partir de los recursos que les provee su organismo. Los gatos se asean constantemente mediante la acción de acicalarse empleando sus lenguas, las que tienen una conformación particular con “espinas”.

Por este motivo no se debe proceder con otras acciones sobre su pelaje como bañarlos o esquilmarlos. Según los especialistas, las excepciones son aquellas razas de pelo muy largo, tales como los persas, en las que se pueden presentar complicaciones tales como la formación de nudos o llegar a ponerse en mal estado.


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