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Desde el inicio de la guerra eléctrica, intensificada durante la gestión de Nicolás Maduro, más de 200 personas han fallecido a causa de su participación en actos de sabotaje.

Desde el inicio de la guerra eléctrica, intensificada durante la gestión de Nicolás Maduro, más de 200 personas han fallecido a causa de su participación en actos de sabotaje. | Foto: Prensa Presidencial

Publicado 26 marzo 2019

Los ataques a los sistemas de generación de energía eléctrica en Venezuela no son nuevos, pues desde hace más de cinco años el país enfrenta acciones de sabotaje que intentan quebrantar el bienestar de la población.

Con el objetivo de generar un escenario de caos y desestabilizar a la sociedad venezolana, el pasado 7 de marzo el sistema eléctrico venezolano volvió a ser víctima de un ataque criminal.

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Se trata de una arremetida con armas electromagnéticas al sistema de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como El Guri, que surte de energía eléctrica al 80% del país, y demás sistemas eléctricos del territorio nacional.

Las maniobras para acorralar al pueblo –ataque considerado como de arma geofísica- que planificadas y ejecutadas desde Estados Unidos y auspiciado por sectores de extrema derecha nacional, se generaron por tres vías: cibernético, el cual se produjo en el cerebro del embalse El Guri y en Caracas; electromagnético, con el cual se tumbó la distribución y transmisión y de esta manera se interrumpió el proceso de recuperación logrado. Por último se ejecutó la quema de estaciones y subestaciones eléctricas, con lo que se consolidó el ataque físico.

Aunado al sabotaje sistemático a cada recuperación del servicio de energía eléctrica logrado por el Gobierno Nacional, el cual había sido restituido en 75% al día siguiente y fue derrumbado; y posteriormente en la madrugada del lunes ya contaba con el 95% de recuperación en la región capital y 100% al oriente del país; siendo perjudicado nuevamente hasta causar la explosión en la subestación de Alto Prado con el objetivo de “tumbar toda la electricidad en Caracas para revertir el proceso de recuperación en el oriente y ponernos en el punto cero”, según denunció el presidente de la República, Nicolás Maduro, en alocución ofrecida a la Nación.

A pesar de ello el Ejecutivo siguió al frente, con nervios de acero, tal como ha orientado el Jefe de Estado, por ello, explicó Maduro, la primera medida fue reunir un equipo de venezolanos expertos en la materia, con lo que se logró la recuperación parcial del cerebro computarizado del Guri, seguido por el cerebro nacional y “luego se fue logrando la liberación de los ataques cibernéticos, que ya hoy se comprueba que son posibles y que solo el gobierno de Estados Unidos los tiene”.

Pero el ataque a los sistemas de generación de energía eléctrica en Venezuela no son nuevos, pues desde hace más de cinco años el país enfrenta acciones de sabotaje que intentan quebrantar el bienestar de la población y la moral de los trabajadores y trabajadoras de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) con fines políticos.

A continuación un recuento de los ataques de los que ha sido víctima el Sistema Eléctrico Nacional:

2013

En septiembre, habitantes del Distrito Capital, junto a los de al menos otras 10 ciudades del país sufrieron sorpresivamente un apagón producto de un sabotaje en la línea 765 ubicada entre San Gerónimo y La Horqueta, en el estado Guárico, para desestabilizar a la población.

El 2 de diciembre se intentó nuevamente cortar el suministro eléctrico en parte del país en el momento en que el Jefe de Estado ofrecía un discurso, previo a las elecciones de alcaldes. Daño que se repetía en la misma línea de la entidad llanera.

2015

En octubre de 2015 un grupo de personas armadas ingresaron a la planta Alfredo Salazar, ubicada en el estado Anzoátegui, a unos 324 kilómetros de Caracas, y robaron equipos y materiales del sistema eléctrico.

Un mes más tarde el mandatario venezolano denunciaba 17 ataques al sistema eléctrico en tan solo un mes. Resaltando en esa oportunidad los actos vandálicos en los estados de Zulia, Táchira y Falcón en los que se contabilizó un camión lleno de toneladas de cables robados en el sistema occidental de electricidad.

2016

Para febrero, nuevamente parte de Caracas se quedó sin electricidad luego del incendio provocado a una tanquilla de cables subterráneos.

En marzo la extrema derecha vuelve a intentar sabotear el sistema en el sur del país, acción que dejó saldo de una persona fallecida y otro detenido en flagrancia.

Un mes más tarde cerca de 20 encapuchados atacaron las instalaciones de la subestación San Cristóbal I, en la frontera con Colombia.

Entre finales de abril y mediados de mayo se generaron dos nuevos ataques: el primero a una torre de cables y el segundo en el estado Bolívar.

En el mes de junio recrudecieron las acciones violentas y fue provocado un incendio en la subestación Barinas 3.

2017

Desde agosto, el pueblo del estado Zulia se convirtió en uno de los más afectados.

Tres ataques al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se produjeron en cinco meses.

Las subestaciones Punta Iguana, Punta de Palma y El Tablazo fueron las afectadas con el robo de material estratégico.

De acuerdo con datos del Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica durante este año 42 personas fallecieron por sabotaje al SEN.

2018

Zulia vuelve a ser escenario del vandalismo. Durante el mes de enero se produjeron dos ataques, tres más en febrero, dos en abril, dos en mayo, uno en junio y otro en agosto.

Desde agosto del año 2017 al mismo periodo en 2018 fueron detenidas 130 personas y otras cinco fallecieron en los ataques.

Desde el inicio de la guerra eléctrica, intensificada durante la gestión de Nicolás Maduro, más de 200 personas han fallecido a causa de su participación en actos de sabotaje, mientras que 150 subestaciones de Corpoelec han resultado afectadas.

Conspiración norteamericana planificada

El reciente ataque a Venezuela se trata de «tecnología de alto nivel que solo tiene el Gobierno de Estados Unidos (…) producen ataques electromagnéticos contra las líneas de transmisión» e interrumpen sucesivamente el proceso para reconectar las distintas estaciones, indicó el mandatario nacional Nicolás Maduro.

Un ataque de pulso electromagnético (EMP por sus siglas en inglés) puede ser detonado de diversas formas trayendo como consecuencia efectos directos e indirectos.

Los primeros son debido al “shock” electromagnético y tensión causada sobre los sistemas eléctricos en Tierra. Dañado y destruidos los controles electrónicos, entonces el daño se expande hacia los sistemas conectados, refieren medios internacionales.

De acuerdo con el portal Misión Verdad el cuerpo militar de la Aviación de los Estados Unidos publicó a principios de 2018 un informe sobre las posibles consecuencias en caso de ser víctimas de un ataque electromagnético.

En este se profundiza sobre la interrupción súbita por medio de un ataque de EMP y concluye que puede interrumpir por un largo período de tiempo el sistema o red eléctrica de cualquier Estado.

Esto se logra debido a la interconectividad de los sistemas e infraestructuras computarizadas. Situación que no se aleja de lo ocurrido en el Guri, que sufrió un ataque cibernético al control automatizado de regulación Ardas, una especie de cerebro electrónico computarizado que regula las 20 máquinas del sistema hidroeléctrico, explicó el vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodríguez.

El referido documento además señala entre los posibles resultados del ataque por parte de Estados Unidos a otro país víctima, una revuelta social en “horas”, consecuencias tecnológicas en numerosos equipos y circuitos de computadoras, fallas en la energía eléctrica durante “largo tiempo”, además de señalar que serían requeridos al menos 18 meses en sustituir los elementos clave de la red o sistema lastimado.

Esta escalada golpista evidencia lo desvinculado que está la extrema derecha, de la agenda de diálogo y paz que ha propuesto el dignatario venezolano, por lo que el pasado martes anunció la conformación de una Comisión Presidencial para la investigación del ataque multiforme perpetrado contra el SEN, instancia que encabezará la vicepresidenta ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez.

*Artículo original publicado en Minci


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