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La violencia contra los Rohingya se intensificó en agosto de 2017, cuando miles de personas fueron asesinadas y más de 740.000 huyeron del país para sobrevivir.

La violencia contra los Rohingya se intensificó en agosto de 2017, cuando miles de personas fueron asesinadas y más de 740.000 huyeron del país para sobrevivir. | Foto: Reuters

Publicado 14 noviembre 2019



La Organización de Naciones Unidas ha calificado de “limpieza étnica” la violencia contra la minoría Rohingya en Myanmar.

La Corte Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya (Países Bajos), autorizó este jueves investigar los crímenes cometidos en Myanmar contra la minoría Rohingya, de acuerdo con un comunicado publicado por la institución.

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“Existe una base razonable para creer que se han cometido actos de violencia generalizados y/o sistemáticos que podrían calificarse como crímenes contra la humanidad”, indicaron los jueces.

El ente autorizó a su Fiscalía a pesquisar presuntas acciones de lesa humanidad dentro de la jurisdicción de la CPI, entre ellas, la violencia y deportaciones forzadas sufridas por la minoría musulmana, por lo que investigarán "cualquier delito, incluido cualquier delito futuro” cometido contra los Rohingyas.

La petición fue realizada el pasado 4 de julio por la Fiscalía, debido a la persecución y deportación forzada de los Rohingya desde Myanmar a Bangladés, medida que podría definirse como crimen de lesa humanidad.

En septiembre de 2018, la fiscal Fatou Bensouda abrió una investigación preliminar sobre el tema, pero exigieron en julio un examen completo. Tras la autorización de este jueves, la Fiscalía puede utilizar los testimonios que la Corte ha recibido de “cientos de miles de supuestas víctimas” y, eventualmente, emitir órdenes de arresto internacionales.

Myanmar no acepta la jurisdicción de la CPI, porque no ha ratificado el Estatuto de Roma, pero en 2018, la Corte se declaró competente para realizar este tipo de investigaciones, argumentando que los crímenes se habrían terminado de cometer en territorio de Bangladés, país que forma parte de su tratado.

La violencia contra los Rohingya, que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha calificado de “limpieza étnica”,  se intensificó en agosto de 2017, cuando miles de personas fueron asesinadas y más de 740.000 huyeron del país para sobrevivir.

De acuerdo con un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario, 115.000 casas de los Rohingya, la mayoría ubicadas en el estado de Rajine (oeste), fueron quemadas y otras 113.000 resultaron destrozadas por las fuerzas estatales.

Los ejecutivos de Bangladés y Myanmar han intentado repatriar a algunos de los cientos de miles refugiados Rohingyas, pero muchos se niegan a regresar a su país natal por temor a ser víctimas de más violencia.


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