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En 2013 la entonces mandataria Dilma Roussef (i) rindió al derrocado presidente Joao Goulart honores militares fúnebres propios para un jefe de Estado.

En 2013 la entonces mandataria Dilma Roussef (i) rindió al derrocado presidente Joao Goulart honores militares fúnebres propios para un jefe de Estado. | Foto: EFE

Publicado 31 marzo 2019





El presidente Goulart implementó una política de justa distribución de los recursos para el pueblo, lo que representó una amenaza para las élites.

Brasil conmemora este domingo el 55° aniversario del golpe de Estado contra el presidente João Goulart, perpetrado por oficiales militares en 1964, que originó una dictadura de 20 años y cinco mandatarios de facto.

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En esta ocasión, este aniversario está marcado por la polémica decisión del derechista presidente brasileño Jair Bolsonaro, un militar retirado, de ordenar a las Fuerzas Armadas realizar ceremonias para festejar el golpe militar, medida que le ganó el repudio de múltiples sectores políticos y sociales del gigante suramericano.

La gestión de Goulart estuvo regida por una política de justa distribución de los servicios y recursos para el pueblo, así como la nacionalización de la industria petrolera y la reforma agraria que reorganizaría el territorio. 

Esta acción fue percibida por las élites y sectores imperiales como una amenaza comunista, por lo que pronto emplearon la fuerza del ejército para consolidar un golpe de Estado, en el que los Estados Unidos (EE.UU.) tuvo una participación activa.

FOTO: Archivo

Sistema parlamentario como traba política 

Tras su llegada al Gobierno, Goulart no ejercía plenas facultades como presidente ante la aprobación arbitraria del Congreso de cambiar el sistema político de presidencialista a parlamentario, limitando así al mandatario. 

Luego del fracaso parlamentario, un plebiscito fue la alternativa para que Brasil tuviera nuevamente un Estado presidencialista. Apoyado por grupos sociales y el voto de 12 millones de ciudadanos, João Goulart promovió reformas para distribuir la renta. 

Papel de EE.UU. en el golpe de Estado 

El embajador de EE.UU. en BrasilLincoln Gordon manifestó su rechazo a las políticas de Goulart y envió a la Casa Blanca un informe titulado "Plan de Contingencia para Brasil", en el que detallaba que la influencia del comunismo soviético provocaría una revuelta de izquierda en el país. 

Tres meses y medio después de recibir dicho texto, ocurrió el golpe de Estado.

Foto: EFE

Bajo el pretexto de conservar el hilo constitucional, el general del Ejército brasileño, Mourão Filho, avanzó hacia Río de Janeiro con sus tropas y  demás generales. Por su parte, EE.UU. mandó numerosos aviones, naves de guerra y cuatro buques petroleros para dar paso a la operación “Brother Sam".  

Fin del mandato

Las acciones conjuntas de la oposición a Goulart ocasionaron que el 1° abril de 1964, el Congreso declarara su vacancia y, al día siguiente, se hiciera efectiva. Condenado al exilio, se trasladó a Uruguay con su familia el 2 de abril.

El presidente del Congreso, Auro Soares de Moura Andrade, logró que la mayoría parlamentaria destituyera al presidente y nombrara como sucesor a Ranieri Mazzilli

Estos sucesos pusieron fin al mandato de João Goulart el 31 de marzo de 1964 y marcó el inicio de una dictadura militar que se extendería por 20 años, periodo durante el cual 434 personas fueron asesinadas o fueron desaparecidas, de acuerdo con una investigación oficial.


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