El 74 por ciento de los brasileños rechaza la política contra el desempleo del presidente de facto Michel Temer, según una encuesta del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadísticas (Ibope), publicada este viernes por el diario digital Brasil 247.
Asimismo, el 69 por ciento desaprueba las medidas de Temer contra el hambre y la alta inflación, mientras que un 42 por ciento señala que su situación económica actual es peor que la de hace seis meses.
Además, el 54 por ciento de los encuestados califica el gobierno de Temer como malo o pésimo.
Solo un seis por ciento cree que la economía de Brasil está mejorando durante la gestión del presidente de facto, quien llegó al poder tras el golpe parlamentario a la mandataria electa Dilma Rousseff.
����#Brasil: Encuesta de Ibope confirma alta desaprobación al gobierno de Temer.
— Adriana Robreño (@AdrianateleSUR) 2 de febrero de 2018
-54% dicen q el gobierno es malo o pésimo
-74% rechaza política contra el desempleo
-42% creen q la economía está peor q hace 6 meses
-69% critican lo q hace para combatir el hambre y la inflación pic.twitter.com/OhqFO9wSYV
Por otro lado, un sondeo realizado por el instituto de opinión Datafolha a 2.826 brasileños, entrevistados entre el 29 y 30 de enero del 2018, arrojó que el 70 por ciento desaprueba las políticas implementadas por Temer con respecto a la administración de empleos.
Según Datafolha, en septiembre de 2017 el índice de rechazo hacia Temer alcanzó el 70 por ciento, mientras que solo el 22 por ciento catalogaba su gestión como regular.
Temer, dirigente del Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) acusado de corrupción en los últimos tres meses afirmó que no se postulará para la reelección.
Caso contrario al del expresidente y ahora candidato presidencial del Partido de Trabajadores (PT) Luiz Inácio Lula da Silva, quien cuenta con el 37 por ciento de la intención de voto, muy por encima de otros aspirantes, pese a las acusaciones por el caso de coimas por el que fue sentenciado a 12 años y un mes de prisión, como parte de una estrategia política para evitar su reelección, según ha denunciado Lula.