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La Amazonia es el hogar de 34 millones de personas, incluidas 385 comunidades indígenas.

La Amazonia es el hogar de 34 millones de personas, incluidas 385 comunidades indígenas. | Foto: www.globallookpress.com

Publicado 20 agosto 2019

También llamada “el pulmón del mundo”, la Amazonía se extiende a lo largo de 7,4 millones de kilómetros cuadrados por Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam.

Por años, los ambientalistas han advertido de las consecuencias de las actividades humanas sobre la Amazonía, peligro al que se le sumó la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro como presidente de Brasil.

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Esto ocurre dado que el mandatario brasileño ha anunciado medidas que dejarán aún más vulnerable a la mayor reserva forestal del mundo. También llamada “el pulmón del mundo”, la Amazonía se extiende a lo largo de 7,4 millones de kilómetros cuadrados por Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam.

Con unas selvas tropicales que se extienden sobre 6,7 millones de kilómetros cuadrados, el gigante latinoamericano alberga la mayor parte, con más de un 60 por ciento dentro de sus fronteras. Además, la Amazonía es el hogar de 34 millones de personas, incluidas 385 comunidades indígenas, que desde hace años luchan por la defensa y reconocimiento de su identidad y territorio.

Sin embargo, las medidas que ha planteado Bolsonaro, tanto en su campaña presidencial como en su puesto de mandatario, amenazan a una de las zonas naturales más importantes del planeta.

 

Fusión de ministerios

Una de las primeras promesas de campaña de Bolsonaro fue la fusión de dos ministerios contrapuestos, Agricultura y Medioambiente, anunciado previamente por el jefe de gabinete de Bolsonaro, Onyx Lorenzoni.

Esta decisión fue rechazada por las organizaciones ambientalistas, debido a que el ministerio responsable por incentivar la agricultura y la pecuaria será el mismo encargado de conceder licencias ambientales para la producción en áreas de preservación.

La medida fue tomada por la antigua ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, como una noticia "trágica" en el país.

"Esta decisión dañará seriamente a Brasil y dará la idea a los compradores en el extranjero que el negocio agrícola brasileño sobrevive gracias a la destrucción de la selva", sostuvo Silva. 

 

Demarcación de tierras indígenas

Siendo precandidato a la presidencia, Bolsonaro afirmó que no demarcaría las tierras indígenas, una exigencia histórica que garantizaría la conservación de sus modos de vida. 

En términos despectivos hacia esta comunidad, Bolsonaro indicó que  “el indio ya tiene demasiada tierra", para posteriormente argumentas que deben "tratarlos como seres humanos, los indios tienen un teniente del ejército, el presidente de Bolivia (refiriéndose a Evo Morales), ¿no quiere vivir en un zoológico?“.

Posteriormente, el mandatario brasileño garantizó que no procedería “ni un milímetro para tierras indígenas”.

Con el río más grande del mundo y una fuente de riqueza natural donde conviven innumerables especies de animales y plantas, la Amazonía es hogar de 34 millones de personas, con más de 350 grupos indígenas. Un 13 por ciento del territorio brasileño está constituido por tierras indígenas reconocidas por el Gobierno y prácticamente el 98,5 por ciento se ubica en la selva.

 

Salida del Acuerdo de París

El compromiso que muchas naciones asumieron durante el Acuerdo de París en 2015 para reducir las emisiones de carbono antes de 2030 podría estar en riesgo, ya que siguiendo el “ejemplo” de Donald Trump, quien sacó del Acuerdo a EE.UU. en junio de 2017, Bolsonaro planea hacer lo mismo con Brasil. 

En su momento, Bolsonaro felicitó a Trump y afirmó que "si fuera bueno para ellos (seguir en el Acuerdo de París), no lo habrían denunciado”. 

Alrededor del diez por ciento de las reservas de carbono del mundo están en el bioma amazónico, por lo que diversos expertos medioambientales sostienen que si se pierde este territorio, se perdería la lucha contra el cambio climático.

Las declaraciones de Bolsonaro han sido contradictorias al respecto, pues también ha dicho que respetará el Acuerdo si se asegura que esto no signifique ceder la soberanía a las naciones indígenas ni la jurisdicción internacional sobre la Amazonía.

 

Minería y plantas nucleares

Las tierras indígenas y su derecho a ellas están garantizadas por el artículo 231 de la constitución brasileña, aunque Bolsonaro ha prometido abrir estas tierras a la explotación minera y forestal, con la excusa de que los indígenas podrán vivir de esas regalías. 

Dinamam Tuxá, coordinadora nacional de la Asociación de Pueblos Indígenas del Brasil, señaló que Bolsonaro no respetará las leyes de protección a tierras indígenas, y que institucionalizará el genocidio como práctica de gobierno. 

“Estamos muy asustados. Temo por mi vida. Como líder nacional, sé que seré castigada por el gobierno federal por defender los derechos de los pueblos indígenas”, indicó la dirigente.

Asimismo, Oswaldo Ferreira, asesor del Gobierno brasileño prometió completar la construcción de Angra 3, una planta nuclear en la costa, entre las regiones de Sao Paulo y Río de Janeiro. La zona destinada para el proyecto es playa Itaorna, conocida por los deslizamientos de tierra que históricamente señalan la inestabilidad del suelo. 

Esta planta se complementará con una gran represa hidroeléctrica en Belo Monte, sobre el río Xingú, que forma parte del complejo pluvial del Amazonas.

 

Defensores sociales asesinados

Días antes de las elecciones brasileñas, el líder campesino Aluisio “Alenquer” Sampaio fue asesinado en su casa, que a la vez fue la sede del Sindicato de los Trabajadores y Trabajadoras de la Agricultura Familiar. Pese a que la investigación del asesinato sigue en curso, Brasil es el país más peligroso del planeta para los defensores de la tierra, con 207 asesinatos desde 2017, seguido por Filipinas (48), Colombia (24) y México (16).

A su vez, Bolsonaro está a favor de armar a los ciudadanos para que se protejan de la delincuencia en las ciudades, así como de dar “licencias para matar” a los policías y reducir de 18 a 16 años la edad legal para ser procesado penalmente, lo que puede significar un peligro para la proliferación de ataques y asesinatos de este tipo sin resolver.


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