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Bolsonaro, del Partido Social Liberal, ha defendido la tortura como método para confesiones.

Bolsonaro, del Partido Social Liberal, ha defendido la tortura como método para confesiones. | Foto: EFE

Publicado 26 octubre 2018

El proyecto de Bolsonaro y la dictadura de 1964 en Brasil no solo tienen en común las violaciones a los derechos humanos, sino también una economía entreguista.

Votantes del ultraderechista Jair Bolsonaro reseñados en medios de comunicación aseguran que le prefieren por tratarse de un proyecto político diferente, no obstante, el Brasil que promete el candidato ya existió entre 1964 y 1985.

Aunque se declara nacionalista, las propuestas de Bolsonaro apuntan a la privatización de diversos sectores de la economía, tal como ocurrió en 1964. La dictadura priorizó el capital extranjero y de las multinacionales; un ejemplo de ello es la empresa alemana Volkswagen —fundada por el régimen nazi— que operaba en Brasil con trabajadores en condiciones de esclavitud.

El golpe de Estado del 64 se gestó en un contexto de inestabilidad económica, que posicionaba a la dictadura como el único camino a la prosperidad; contó con el apoyo de medios de comunicación, la Iglesia católica, clase media y alta.

En el 64 los medios de comunicación más importantes del país sostenían una campaña mediática “anticomunista” contra el presidente progresista João Goulart; lo acusaban de llevar a Brasil a parecerse a la Unión Soviética y China, mientras que lo correcto era parecerse a Estados Unidos.

Los grandes medios de comunicación también han construido una matriz de opinión antipetista, al responsabilizar al Partido de los Trabajadores de todo lo que ocurre en el país. En algunos casos se trata de procesos sociales naturales: homosexualidad, igualdad de género y cambios culturales, que molestan a los conservadores.

La campaña de mentiras contra Fernando Haddad ha consistido en difundir fake news que, con el contexto antipetista de los medios, podrían ser creíbles. Algunas de ellas: el PT apoya el incesto, repartiría un “kit gay” para niños en las escuelas, legalizaría la pedofilia y nacionalizaría medios religiosos. Todas las noticias son falsas y todas en beneficio de la campaña de Bolsonaro.

El Tribunal Supremo Electoral de Brasil investiga a Bolsonaro por la campaña de fake news contra Haddad. (Foto EFE)

El diario Folha de Sao Paulo reseñó que empresarios han financiado ilegalmente la campaña de Bolsonaro, enfocada en noticias falsas en redes sociales y WhatsApp, plataformas en las que tiene electores en auge: los jóvenes.

Jóvenes que no vivieron la dictadura repiten una y otra vez ante los medios de comunicación que en dictadura se vivía mejor y que hay que “sacrificar” algunas cosas para lograr un repunte económico. Pero, ¿realmente fue así?

La dictadura dejó a Brasil en 1985 con una inflación de 200 por ciento y una deuda externa al menos 20 veces superior a la que había en 1970. Los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres, y los trabajadores que luchaban por mejores salarios eran reprimidos porque exigir estaba prohibido.

Lea cinco propuestas económicas de Bolsonaro contra los brasileños.


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