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Los rohinyás reclaman que son víctimas de segregación y discriminación por parte del Gobierno birmano.

Los rohinyás reclaman que son víctimas de segregación y discriminación por parte del Gobierno birmano. | Foto: RT

Publicado 25 agosto 2017





El ataque tuvo lugar un día después que una comisión de la ONU presentara al Gobierno birmano un informe con recomendaciones para poner fin a la violencia sectaria en Rakhine.

El jefe del ejército birmano informó este viernes que al menos 12 personas, entre policías y rebeldes, murieron el viernes en una serie de ataques contra 24 puestos de policía y una base militar en el estado de Rakáin, al oeste de Birmania.

El asalto tuvo lugar un día después de que una comisión liderada por el ex secretario general de las Naciones Unidas (ONU) Kofi Annan presentara al Gobierno birmano un informe con recomendaciones para poner fin a la violencia sectaria en Rakhine y promover el desarrollo de la región.

>> Rohingyas huyen de violaciones que sufren por parte de Birmania

En un comunicado, el Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA) acusó al Ejército birmano de cometer asesinatos, saqueos y violación de mujeres en Rathedaung y Maungdaw en las últimas semanas, con el objetivo de provocar un conflicto y hacer fracasar el trabajo de la comisión de Annan.

"Cuando las atrocidades contra gente inocente van más allá de lo que podemos tolerar, y estando a punto de lanzar un ataque contra nosotros, nos hemos visto obligados a levantarnos y defender a la gente desesperada y a nosotros mismos", dijo ARSA en su cuenta de la red social Twitter.

>> Myanmar niega abusos contra la minoría musulmana

Los ataques marcan una dramática escalada en el conflicto en el estado de Rakáin, que empezó en octubre del año pasado, cuando ataques similares que se cobraron la vida de 9 policías provocaron una masiva contraofensiva militar.

La cruel operación militar, que generó múltiples denuncias de homicidios de civiles, violaciones e incendios, dio lugar a que unos 87.000 rohinyás huyeran a Bangladés y la ONU acusara a las fuerzas de seguridad de Birmania de cometer crímenes de lesa humanidad.

En contexto

Más de un millón de rohinyá viven en Rakhine, donde sufren de discriminación desde el brote de violencia sectaria de 2012 que causó al menos 160 muertos y dejó a unos 120.000 de ellos confinados en 67 campos de desplazados.

Las autoridades birmanas no reconocen la ciudadanía a los rohinyá, por lo que les impone múltiples restricciones, incluida la privación de movimientos.


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