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Publicado 8 julio 2016

La policía informó que el presunto asesino dijo antes de morir que no pertenecía a ningún grupo organizado. 

Como Micah X. Johnson, de 25 años, fue identificado el principal sospechoso del tiroteo ocurrido en Dallas, Estados Unidos, que dejó cinco policías muertos y nueve personas heridas durante una protesta por el asesinato de afroamericanos en Lousiana y Minnessota.

Según informaron fuentes policiales el joven era residente del suburbio Mesquite de la ciudad ubicada en el estado de Texas y no cuenta con antecedentes penales ni está vinculado con grupos terroristas. 

Medios locales señalaron que Johnson estuvo en Afganistán con el Ejército de EE.UU. entre noviembre de 2013 y julio de 2014 y también formó parte de la reserva entre marzo de 2009 y abril de 2015.

El jefe de la policía, David Brown, confirmó que Johnson fue abatido después de un tenso cerco policial y que antes de morir dijo que no pertenecía a ningún grupo organizado y solo quería "matar a gente blanca, especialmente a agentes de policías blancos". 

>> Cinco policías muertos y heridos durante protesta en Dallas

El francotirador fue abatido por un robot armado con explosivos que envió la policía al estacionamiento donde se había atrincherado y amenazaba con detonar bombas. 

Otros tres sospechosos se mantienen detenidos. La prensa local indicó que el saldo de la jornada representa el peor registrado contra fuerzas policiales desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En contexto

En diferentes ciudades de Estados Unidos fueron convocadas manifestaciones para rechazar los últimos casos de violencia policial en el país.

Philando Castile, un afroamericano de 32 años, falleció la noche del pasado miércoles en Falcon Heights (Minnesota) por los disparos efectuados por un agente de policía que le había dado el alto porque su vehículo tenía un faro trasero roto.

Mientras, este jueves, Alton Sterling, un hombre de 37 años que vendía CDs en la localidad de Baton Rouge, Luisiana, murió a manos de dos agentes que le dispararon cuando ya había sido reducido. Ambos incidentes fueron grabados por los testigos. Estos dos últimos asesinatos han agravado la herida racial del país y la desconfianza de las minorías hacia las fuerzas policiales.


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