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Para marzo 2016, se registraron 4.815.868 refugiados sirios en los países vecinos. En el Líbano hay más de 1,2 millones.

Para marzo 2016, se registraron 4.815.868 refugiados sirios en los países vecinos. En el Líbano hay más de 1,2 millones. | Foto: El Mundo

Publicado 18 mayo 2016

Una planta de tratamiento de basura para el reciclaje ayuda a los refugiados sirios a sobrevivir e integrarse en las comunidades de acogida.

Una gran cantidad de personas ha cruzado la frontera de Siria con el Líbano para escapar de la guerra que comenzó en el 2011. Para finales del 2015, más de 53 mil sirios se habían registrado o habían recibido citas para registrarse en el país.

La mayor parte de las personas que están buscando protección en El Líbano provienen de Homs, Alepo y Daraa y más de la mitad tienen menos de 18 años. Mientras el conflicto en Siria continúa, la situación de los sirios desplazados en El Líbano sigue siendo precaria.

Supervivencia en el país ajeno

La mayoría de los refugiados sirios que trabajan lo hacen de manera irregular, encontrando empleos de varios días al mes en el sector de la agricultura o la construcción, por los que generalmente ganan menos de 15 dólares por jornadas de 12 horas de trabajo, según Acnur.

Las mujeres y niños que trabajan ilegalmente, perciben apenas 4 dólares por un día de trabajo agrícola.

En total, se estima que el 70 por ciento de refugiados en el Líbano están viviendo por debajo del umbral de pobreza nacional, percibiendo 3,84 dólares diarios. 

Reciclaje: una opción tras la huida del conflicto


En El Líbano, muchos refugiados sirios han encontrado una opción de empleo: reciclaje de materiales en un vertedero de basura a través de un programa de Oxfam, organización internacional que busca ayudar económicamente con trabajo a los más necesitados.

La opción que no es muy agradable para algunos, les ha permitido percibir un sueldo fijo, a pesar de tener que lidiar con el mal olor y las más de 22 toneladas de basura que generan en el país.

El programa da trabajo tanto a refugiados como a libaneses en situación de extrema pobreza. "Para los refugiados, el proyecto es vital porque trabajar les ayuda también a recuperar su dignidad. No dañamos el mercado laboral libanés porque los trabajadores reciben dos meses de salario, de 20 dólares (casi 18 euros) al día, que les garantiza lo básico", explica Marcelo González, coordinador del programa humanitario de Oxfam Italia.

Según las leyes libanesas, los refugiados tienen prohibido trabajar, pero la falta de recursos y de ayuda humanitaria les empuja hacia el mercado informal.

La planta de basura se sitúa a las afueras de la localidad de Gazzeh, insertada en una zona donde hay hasta cinco refugiados sirios por habitante.

En una cinta de selección de residuos trabaja Sabha Ramah, de 32 años. Llegó al Líbano huyendo de la guerra hace más de un año. Atrás, en Damasco, dejó un hogar destruido. "He agotado ya todos mis ahorros y por eso este trabajo me permite seguir sobreviviendo y que mis hijos puedan ir a la escuela".

El oeste de la Bekaa es la zona del Líbano con mayor densidad de refugiados y sus difíciles condiciones de vida han empujado a un gran número de ellos hacia Europa, sin embargo, la reciente medida adoptada por la Unión Europea que impide el paso de migrantes, ha puesto en jaque la decisión de buscar un nuevo camino.


Crisis de basura en el Líbano


El costo de mantenimiento de la planta de basura del Líbano asciende a unos 9 mil dólares mensuales, de los que el 90 por ciento está cubierto por Oxfam.

Con la venta del material reciclado se genera un 2 por ciento de ganancias. Los responsables del proyecto ya trabajan en su expansión, ya que la capacidad de la planta sigue sin ser suficiente para tratar todos los residuos que se generan.

Las municipalidades del valle de la Bekaa, donde se concentra la mayoría de los refugiados que acoge el país, son incapaces de gestionar los desperdicios que generan tanto los locales como los refugiados.

Según las estadísticas, un libanés produce entre 800 gramos y un kilo de basura al día, frente a los 500 gramos que genera un refugiado. 

En el Líbano, la recogida de basura es deficitaria debido a la falta de infraestructuras, personal y camiones de recolección, y al bloqueo político en el que el país está inmerso,  además de tener que lidiar con la crisis de refugiados sirios, el Líbano vive sus propias crisis.

El Líbano vive la llamada crisis de la basura. El cierre de varios vertederos ha dejado a muchas ciudades, entre ellas Beirut, sin lugares en los que descargar los desechos y la basura se acumula en las calles, en las cunetas de las carreteras, en las orillas de los campos e incluso en los cauces de los ríos. El proyecto de reciclado de Gazzeh, nacido de las necesidades de acogida a los refugiados, ha servido para inspirar un nuevo modelo de gestión en el país.

Contexto 

Miles de sirios se han visto en la obligación de abandonar su país por la incesante guerra que se vive desde mediados del 2011 y que ha dejado a su paso la crisis social, existencial, material, política y ambiental.
La guerra, la persecución, el sometimiento terrorista del autodenominado Estado Islámico (EI), los saqueos de los recursos naturales y energéticos, la destrucción de hospitales y escuelas, así como la intervención extranjera (EE.UU.) ha sacudido la vida de los sirios, pocos sobreviven y otros huyen.
Más de 250 mil personas han muerto producto del conflicto, de acuerdo con cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de ellos, más de 100 mil son civiles, ciudadanos que tras un bombardeo lo perdieron todo.

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