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Los síntomas de enamorarse son similares a los que experimentan las personas con OCD (Desorden Obsesivo Compulsivo).

Los síntomas de enamorarse son similares a los que experimentan las personas con OCD (Desorden Obsesivo Compulsivo). | Foto: Archivo

Publicado 20 julio 2016

El cerebro es más rápido que el cuerpo y sabe en qué momento se ha producido el enamoramiento. 

Cuando te enamoras sientes cosquilleos dentro de ti, investigaciones indican que esta puede ser generada por la montaña rusa química de tu cerebro.

Los enamorados experimentan una serie de sentimientos intensos, como los pensamientos intrusivos, la dependencia emocional y un aumento de la energía, aunque estos sentimientos pueden limitarse a las primeras fases de la relación.

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Las personas que experimentan el enamoramiento presentan niveles bajos de serotonina, similares a quienes padecen de trastorno obsesivo compulsivo. Esto explica el porqué durante las primeras etapas del amor, las personas no pueden/quieren estar lejos una de la otra ni un minuto.

La catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra, Natalia López-Moratalla, asegura que después del impulso emocional inicial del enamoramiento se ponen en marcha los circuitos cerebrales de la confianza para consolidar el vínculo amoroso, y se silencian específicamente las áreas que crean distancias, aquellas que se activan en estados depresivos o de tristeza.

La pedagoga explica que los "diálogos y silencios entre las neuronas atan a los enamorados por una doble vía: atrayéndoles al activar la vía de la recompensa emocional, y superando las distancias personales al desactivar la desconfianza".

Un papel fundamental son los sentidos sensoriales producidos por la voz y la vista, acompañados del intelecto de la otra persona. "Ver el rostro de la persona enamorada es importante para despertar y mantener el enamoramiento, ya que provoca una serie de emociones positivas que le llevan (a la persona enamorada) a empatizar, conocer los sentimientos e intenciones y ajustar las respuestas", indica la experta.

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No todas las culturas experimentan de la misma manera las etapas del enamoramiento, "Las bases biológicas del enamoramiento son universales pero las tradiciones, como los matrimonios concertados por la familia, influyen en la evaluación que el cerebro hace de la recompensa", afirma la bióloga.

Lo que realmente es cierto es que el "gustar" y el "querer" se procesan de forma separada en dos áreas del cerebro. Por ejemplo, los orientales por muy enamorados que estén, sopesan la relación con más cuidado y toman en cuenta aspectos negativos más fácilmente que los occidentales.

López-Moratalla manifiesta que estudios revelan que existen diferencias también en cuanto a sexos, las mujeres emplean más la oxitocina, la hormona de la confianza, que además aumenta su nivel con el contacto físico y la mirada. Domina la empatía emocional.

Mientras que los hombres usan más la vasopresina, que potencia la testosterona y facilita una empatía más racionalizada, y aumenta la detección de estímulos eróticos.

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Curiosamente, la manera de afrontar los celos también se manejan de manera distinta según el género. El cerebro femenino ante una situación de peligro de la relación muestra el pánico y la inseguridad de ser desplazada emocionalmente. Sus niveles de oxitocina facilitan una cierta tolerancia espontánea por la traición sexual.

Los varones, a modo contrario, afrontan este sentimiento con conductas agresivas y sexuales ya que se activa la vasopresina que tiene el efecto opuesto a la oxitocina: conecta las áreas del juicio y la emoción negativa, rompiendo la confianza y fomentando el deseo de confrontación física. La conducta se torna a violenta especialmente si despierta la infidelidad sexual de su pareja las áreas relacionadas.

Por otra parte, existe una serie de similitudes entre las respuestas fisiológicas al amor romántico y al amor materno. Por ejemplo, las regiones del cerebro activadas por el amor materno se solapan con las activadas por el amor romántico.


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