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El proceso de desminado humanitario forma parte fundamental de los acuerdos de paz que se discuten en La Habana, Cuba.

El proceso de desminado humanitario forma parte fundamental de los acuerdos de paz que se discuten en La Habana, Cuba. | Foto: Archivo

Publicado 20 mayo 2015

Colombia es el segundo país con más víctimas producto de minas antipersonal en el mundo. Conozca por qué es importante el proceso de desminado humanitario, un tema que además es crucial en los acuerdos de paz que se negocian en La Habana.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno colombiano, definieron una agenda para iniciar los trabajos de desminado, proceso que fue acordado en el mes de marzo y que forma parte fundamental de las negociaciones para acabar con el conflicto armado que enfrenta Colombia hace más de 50 años.

Conozca en detalle ¿Qué es el desminado y por qué es tan importante para los colombianos?

El desminado o desminado humanitario como también se le conoce es un proceso de limpieza, remoción o descontaminación de un territorio específico que tenga presencia de artefactos explosivos o minas antipersonal utilizadas para la guerra.

Este proceso se realiza siguiendo una serie de estándares internacionales con especificaciones técnicas y criterios para poder garantizar, que la tierra desminada sea segura para ser utilizada por una comunidad.

Organizaciones humanitarias y de las Naciones Unidas se han encargado de desarrollar proyectos de desminado humanitario luego de alto impacto que han tenido las minas en países como Afganistán, Camboya y Mozambique.

 

Pero ¿Por qué importa en Colombia?

Colombia ocupa el segundo lugar en número de víctimas de minas antipersonales en el mundo y según cifras de la Dirección Contra Minas 11 mil 099 personas han resultado afectadas por el uso de estas minas por parte de los grupos armados.

En 1997, el país inició el proceso de desminado con la firma de la Convención de Ottawa, un instrumento internacional que busca solucionar uno de los problemas humanitarios más graves. Según este acuerdo, el país debía estar desminado en 2011, pero las dificultades para lograrlo llevaron al Gobierno colombiano a pedir una ampliación del plazo a 2021.

Todos los participantes del largo conflicto armado colombiano, entre ellos paramilitares de derecha, fuerzas militares y bandas narcotraficantes, han utilizado minas como arma de guerra. Sin embargo, según las autoridades, actualmente sólo grupos insurgentes y bandas narcotraficantes las siguen sembrando.

En el marco de las conversaciones de paz que mantienen las FARC-EP y el Gobierno desde el 2012, el pasado mes de marzo ambas partes llegaron a un acuerdo sobre el desminado conjunto de algunas zonas del país.

Un paso crucial

El acuerdo de desminado plantea detectar y desactivar junto al Ejecutivo colombiano las minas antipersonal sembradas en al menos 668 de los mil 100 municipios de Colombia.

El 27 de marzo, el vocero del gobierno de Colombia, Humberto de la Calle, detalló al finalizar el ciclo 34 de los Diálogos de Paz que se desarrollan en La Habana (Cuba), que se acordó con las FARC-EP el inicio de los trabajos de desminado en los departamentos de Antioquia (noroeste) y en Meta (centro), aunque todavía no ha sido definido los lugares exactos donde se realizará la limpieza de tierras.

El plan de desminado se llevará a cabo en dos o tres sitios de esos departamentos, que servirán de experiencia piloto para poder extender en un futuro los trabajos de limpieza en el resto del territorio nacional.

Alcance

El alcance de este proceso es "desescalar el conflicto en los territorios colombianos”.

“Las minas antipersonas han sido utilizadas por grupos armados y autodefensas en zonas cocaleras o de otros cultivos ilícitos, así como para limpiar territorios invadidos, desde el inicio del conflicto armado en Colombia”, dijo el negociador del Gobierno colombiano en los Diálogos de Paz,  Óscar Naranjo.

Explicó que tiene un alcance limitado, “es una especie de piloto derivado de la mesa de conversaciones que busca producir un impacto favorable, primero a poblaciones que hoy están afectadas por minas antipersonal que han sido abandonadas en sus territorios y en segundo lugar para generar confianza en los Diálogos de Paz”.

La jornada para eliminar la mayor cantidad de minas antipersonal se realizará con ayuda de la Organización No Gubernamental Acción Popular Noruega (APN) y parte de los combatientes de las FARC-EP.

Hacia la paz

Esta decisión de desminar supone un paso positivo para lograr la paz en Colombia, ya que da una primera tarea concreta que beneficia directamente a la gente en muchas zonas rurales, reseña La Silla Vacía.

Este proceso crea las bases para una transformación del país a mediano y largo plazo. Según el coordinador de la Campaña Colombiana contra Minas, Álvaro Jiménez, La Habana tiene en el desminado un diamante en bruto.

“Un diamante porque será la primera vez que las FARC-EP y el Gobierno se sienten a trabajar juntos. Y no solo el Gobierno, sino el Ejército, las autoridades locales, los gobernadores y las comunidades. Eso es matar el coco de que con las FARC-EP me toca sentarme, pero hay que saberlo pulir para que dé todo el brillo”.

No es suficiente
La representación de las FARC-EP, así como diversos analistas, defensores de los Derechos Humanos y de organizaciones políticas, insisten en que este proyecto es de suma importancia para el avance concreto de los acuerdos de paz, sin embargo, consideran que su desarrollo pleno sólo se logrará con un cese bilateral al fuego.

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