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El principal sospechoso de la reciente matanza en el Museo Judío de Bruselas, el franco-argelino Mehdi Nemmouche,  estaba fichado desde hacía años por los servicios secretos franceses. (Foto: prensalibre.com)

El principal sospechoso de la reciente matanza en el Museo Judío de Bruselas, el franco-argelino Mehdi Nemmouche, estaba fichado desde hacía años por los servicios secretos franceses. (Foto: prensalibre.com)

Publicado 11 julio 2014

El principal sospechoso de la reciente matanza en el Museo Judío de Bruselas, el franco-argelino Mehdi Nemmouche, podrá ser extraditado de Francia a Bélgica, tras renunciar a un recurso judicial.

El Tribunal de Casación se pronunciará definitivamente el próximo 23 de julio sobre la extradición del supuesto autor del ataque en el que murieron cuatro personas el pasado 24 de mayo.

La justicia francesa ya había autorizado el traslado a Bélgica de Nemmouche, de 29 años, para responder a los tribunales de ese país, pero su abogado inició un recurso que, finalmente, no ha completado en las fechas estipuladas por decisión de su cliente, según explicó a los medios de comunicación su letrado, Apolin Pepiezep.

"Mi cliente no podrá ser extraditado por Bélgica a un tercer país sin el acuerdo de las autoridades francesas", indicó el abogado en referencia velada a Israel, de donde eran dos de las víctimas. Nemmouche fue detenido el pasado 30 de mayo en la localidad francesa de Marsella (sur).

Delincuente reincidente, estaba fichado desde hacía años por los servicios secretos franceses porque en sus sucesivas estancias en la cárcel se había constatado su radicalización religiosa. De hecho, la última vez que salió de prisión, el 4 de diciembre de 2012, quien le fue a recoger al centro penitenciario de Tolón (sureste de Francia) fue un conocido responsable de una asociación integrista.

Solo unos días después, en la Nochevieja de 2012, Nemmouche salió de Francia en dirección a Siria, donde se cree que estuvo enrolado durante más de un año en grupos yihadistas, opositores al Gobierno de Bashar al Asad, en concreto en el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

Entre las pertenencias que portaba en el momento de su última detención, los agentes de aduanas hallaron un fusil kaláshnikov, un revólver, cuantiosa munición, una pequeña cámara y ropa parecida a la que llevaba el responsable del atentado en Bruselas. También se descubrió un archivo de vídeo en el que, en 40 segundos de duración, su autor, al que solo se le escucha la voz, parecida a la del sospechoso, dice grabar ese filme porque la cámara que llevaba durante los hechos no funcionó.


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