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  • Los altos gastos en la Copa del Mundo, sumados a pedidos de mejoras en salud, educación y transporte, mantiene la protestas en las calles de Brasil. (Foto: Archivo)

    Los altos gastos en la Copa del Mundo, sumados a pedidos de mejoras en salud, educación y transporte, mantiene la protestas en las calles de Brasil. (Foto: Archivo)

Publicado 18 febrero 2014

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, aseguró este martes que el Mundial de Fútbol 2014 a desarrollarse desde el 12 de junio al 13 de julio en este país, contará con el despliegue de efectivos policiales que garantizarán la seguridad tanto de brasileños como de extranjeros.

"Brasil está preparado para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y de sus visitantes. La inversión del gobierno en seguridad y defensa suma mil 900 millones de reales" (unos 800 millones de dólares), dijo Rousseff durante una visita al estado de Piauí (noreste).

La mandataria explicó que estas acciones involucran, entre otras, la instalación de centros integrados de comando y control en todas las ciudades sede, fortalecimiento de los puntos de ingreso al país y sistemas para mejorar la seguridad en las carreteras.

Brasil espera recibir unos 600 mil turistas extranjeros durante el Mundial quienes se sumarán a los tres millones de brasileños que se desplazarán durante el mayor evento deportivo del mundo. En la víspera, la FIFA respaldó la acción de la policía para tener "bajo control" las manifestaciones violentas, que a cuatro meses del torneo, se continúan registrando.

El jueves 6 de febrero el camarógrafo, Santiago Andrade, fue alcanzado en la cabeza por una bengala encendida durante una protesta contra el alza de pasajes del transporte público en Rio de Janeiro (sureste). Gravemente herido, Andrade falleció cuatro días después en el hospital.

Tras esos incidentes, el gobierno brasileño informó que prepara un proyecto de ley para sancionar los actos de vandalismo practicados durante las protestas. Paralelamente, el Parlamento debate un proyecto de ley antiterrorista, que endurece sanciones por actos vandálicos y daños a bienes públicos.

Los altos gastos en la Copa del Mundo, sumados a pedidos de mejoras en salud, educación y transporte, llevaron a más de un millón de brasileños a manifestarse en las calles en junio del año pasado, durante pasada la Copa Confederaciones de fútbol. Las protestas han continuado, menos intensas pero más radicales.


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