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  • Los manifestantes intentaban derribar las vallas para ingresar a la Presidencia cuando la policía los dispersó (Foto:Archivo)

    Los manifestantes intentaban derribar las vallas para ingresar a la Presidencia cuando la policía los dispersó (Foto:Archivo)

Publicado 12 febrero 2014

Las autoridades brasileñas culminaron una marcha protagonizada por unos 16 mil campesinos del Movimiento Sin Tierra (MST) en Brasilia (capital), cuando los manifestantes intentaron ingresar al palacio presidencial.

La protesta se desarrolló en un ambiente de tranquilidad y consignas hasta que un grupo intentó derribar las vallas de protección frente a la Presidencia, generando tensión. Hubo enfrentamientos entre los efectivos y los manifestantes, y la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar la protesta y aplacar la tensión.

Uno de los campesinos del movimiento explicó los hechos alegando que "queríamos hacer un acto delante de la Presidencia. Montamos unas barricadas como las de nuestros campamentos; cuando la policía nos vio sacando los materiales del autobús se lanzó sobre nosotros, con los gases", afirmó.

Por su parte, la Corte Suprema suspendió la sesión ante el gran número de manifestantes. "No ha habido intento de invasión del edificio de la Corte, pero ante el gran número de manifestantes la seguridad aconsejó suspender la sesión", dijo una portavoz de la institución a los medios internacionales.

Miles de campesinos del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil celebran esta semana el trigésimo aniversario de su creación en un congreso realizado en la capital del gigante suramericano.

Desde tempranas horas de la mañana, un los manifestantes arroparon las calles de la capital con banderas rojas recorrió las para demandar públicamente una reforma agraria popular, que a su juicio está paralizada. El último congreso de los Sin Tierra tuvo lugar en 2007.

Las movilizaciones de los activistas campesinos han sido generalmente pacíficas, pero los enfrentamientos ocurrieron por protestas callejeras en Río de Janeiro y Sao Paulo (sureste) contra el alza del transporte que también apoyan la demanda de la reforma agraria.

La presidenta Dilma Roussef reiteró en oportunidades su rechazo a las protestas violentas en el país, pues en la nación el derecho a protestar el vivo ejemplo de la democracia.


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