Un centenar de activistas protestan a las puertas del Parlamento Europeo, donde los eurodiputados darán luz verde al Acuerdo Integral sobre Economía y Comercio (CETA), por sus siglas en inglés), que busca derribar hasta un 98 por ciento las barreras al comercio y la inversión entre Canadá y el Viejo Continente..
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Varios miembros de Greenpeace se aglutinaron en varias cadenas humanas en la zona de acceso al edificio principal, mientras otros manifestantes intentaban impedir la entrada de los coches oficiales de los europarlamentarios.
Las protestas obligaron al presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, a retrasar unos minutos el inicio de la sesión, para que diera tiempo a llegar al pleno a la mayoría de miembros.
Se espera que el acuerdo se apruebe por amplia mayoría, ya que lo respaldan los grupos mayoritarios del hemiciclo europeo, incluidos populares y socialdemócratas españoles (PP y PSOE).
Hoy votamos el #CETA Así nos reciben a primera hora activistas a las puertas del Parlamento en Estrasburgo! #stopceta pic.twitter.com/UcaRgNojMG
— Ernest Urtasun (@ernesturtasun) 15 de febrero de 2017
Se estima que con este acuerdo el PIB de las naciones involucradas crecerá en torno al 0,03 por ciento
Las primeras negociaciones del CETA comenzaron en 2009 y el texto se concluyó cinco años más tarde, en agosto de 2014. Pero la firma del acuerdo solo pudo lograrse el pasado 30 de octubre, tras intensas negociaciones con la región belga de Valonia, que inicialmente se había mostrado contraria a este proyecto.
Manifestantes frente al Parlamento Europeo protestando contra el CETA el día de su votación. #stopceta #PlenoPE #strasbourg pic.twitter.com/RJfQRrm6RK
— Podemos en Europa (@EuroPodemos) 15 de febrero de 2017
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirigirá este jueves a la Cámara para agradecer y celebrar dicha ratificación.
El acuerdo entrará entonces en vigor y en los próximos meses comenzará a aplicarse, al menos de forma parcial. Sin embargo, el proceso amenaza con alargarse varios años.
Para una aplicación total del tratado, se precisa el visto bueno formal de los Parlamentos nacionales de todos los Estados miembro.
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El proceso puede durar años. En algunas naciones esa aceptación depende de más de una Cámara parlamentaria, lo que no solo retrasaría la votación nacional, sino que podría llegar a impedirla.
Además, varios grupos políticos han anunciado su intención de someter la decisión de los Parlamentos a un referéndum popular.
La oposición al acuerdo no está solo en las esferas políticas, sino también en la calle. En prácticamente todos los países europeos, incluída España, se han sucedido manifestaciones, algunas de considerable magnitud.
Nuestros eurodiputados en el Pleno de Estrasburgo diciendo NO al CETA y SÍ a los derechos sociales, laborales y medioambientales. #stopceta pic.twitter.com/IVzbH20Yti
— Podemos en Europa (@EuroPodemos) 15 de febrero de 2017
Las críticas se centran en un sistema de arbitraje entre Estados y multinacionales que inicialmente se había concebido como una institución privada. También se había cuestionado el poder que acumulaban las grandes empresas, la pérdida de puestos de trabajo locales, sobre todo en sectores como la agricultura, y la posible bajada de los estándares en materia de seguridad alimentaria y medio ambiente.