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Francisco es el cuarto Sumo Pontífice en dirigirse a los líderes de la llamada comunidad internacional en la sede de la ONU.

Francisco es el cuarto Sumo Pontífice en dirigirse a los líderes de la llamada comunidad internacional en la sede de la ONU. | Foto: EFE

Publicado 25 septiembre 2015

El futuro pide posiciones críticas y globales que disminuyan el número de excluidos y necesitados, para garantizarles seguridad y felicidad, expresó.

El Papa Francisco abogó este viernes por una Organización de Naciones Unidas “sin segundas intenciones”, que permita poner fin a las guerras en el mundo, que “es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente”.

En su intervención ante 160 jefes de Estado y de Gobierno, el Sumo Pontífice hizo referencia a las guerras en el mundo, que podría convertir los fundamentos de las Naciones Unidas en un “espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción”, así como para promover “modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables”.

El Papa llamó a continuar “incansablemente” la tarea de evitar la guerra entre los países y los pueblos. No obstante, solicitó al organismo a respetar y aplicar los estatutos que lo regulan “con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones”, sin utilizarlas “como un instrumento para disfrazar intenciones espurias”.

Mecanismos nuevos para la sociedad

Al mismo tiempo, hizo un llamado a la conciencia de los que están frente al organismo para atender la persecución religiosa y étnica, pues en medio de las guerras “hay rostros concretos” y “seres humanos singulares”, que “lloran, sufren y mueren”, y se convierten “en material descartable”.

Instó a la comunidad internacional a “detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas”, contra las “poblaciones inocentes”, a las que pidió proteger.

Asimismo, señaló que hay otro tipo de conflictividad “no siempre tan explicitada, pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas”. El máximo líder de la Iglesia católica se refería al narcotráfico y otras formas de corrupción “que han penetrado los distintos niveles de la vida” y que “ponen en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones”.  

Además, llamó la atención sobre la “creciente y sostenida fragmentación social”, que termina por “enfrentarnos unos con otros” con el fin de preservar intereses individuales. Por eso, invitó a crear mecanismos nuevos para la sociedad.

“No podemos permitirnos postergar algunas agendas para el futuro”, apuntó Francisco, al contrario, señaló que el futuro pide “posiciones críticas y globales” que disminuyan el número de excluidos y necesitados, para garantizarles seguridad y felicidad.

Un mundo sin armas nucleares

En este sentido, aseguró que las bases de las Naciones Unidas contrastan con “la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas”, en especial, las de destrucción masiva.

Según el Papa, el derecho y la ética son contradictorios a la amenaza de destrucción mutua y “constituye un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, por lo que permitirse, la instancia se convertiría en las “naciones unidas por el miedo y la desconfianza”.

Demandó “un mundo sin armas nucleares” y aseguró que acuerdos como los alcanzados en regiones de Asia y Oriente Medio son una “prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho”.

No faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional”, sentenció el Sumo Pontífice.

Hizo un llamado de atención sobre la situación en el Oriente Medio, el norte de África y países de África, “donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos” son testigos de la destrucción de sus lugares de culto, patrimonios culturales o religiosos, y el algunos casos “han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud”.

Rechaza sumisión de los países a sistemas crediticios asfixiantes

El papa Francisco criticó los sistemas crediticios que lejos de ofrecer progreso, someten a mayor pobreza, exclusión y dependencia. 

De acuerdo con el Santo Padre, los organismos financieros internacionales deben evitar ese fenómeno y velar por el desarrollo sustentable de los países, al limitar todo tipo de abuso o de usura. El Sumo Pontífice recordó que en el mundo existe gran desorden causado por las ambiciones descontroladas y los egoísmos colectivos. 

“Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales”, expresó en la sede del organismo internacional. 

Protección del medio ambiente y fin de la exclusión

De acuerdo con el Papa, cualquier daño al ambiente es es un daño a la humanidad. “Cada una de las criaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí mismas, manifestó Francisco, quien recordó que para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental.

En ese sentido, expresó que el abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. 

Según el Obispo de Roma, la exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos
humanos y al ambiente.

Como ha hecho en diversos discursos, el Papa denunció nuevamente este viernes lo que llama la cultura del descarte. El Santo Padre señaló que esos atentados contra la naturaleza y las acciones de exclusión repercuten, sobre todo, en los más pobres, “por un triple grave motivo”: son descartados por la sociedad, son obligados el mismo tiempo a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente.

Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada «cultura del descarte», reiteró. 

Pasos concretos y medidas inmediatas

Para Francisco, constituye motivo de esperanza la adopción de la agenda sobre desarrollo sostenible que debe aprobar la Asamblea General el próximo domingo. Un criterio similar manifestó sobre la Conferencia sobre Cambio Climático que se desarrollará en París, Francia, a finales de este año. 

Sin embargo, consideró que los compromisos asumidos no son suficientes. “El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado”.

“Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos”, manifestó el Papa, para quien la multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida.

Al mismo tiempo, abogó por el desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana. “Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente, consideró. 

El dato→ Este viernes se izó por primera vez la bandera del Vaticano en la sede de la ONU. Este hecho histórico ocurre luego de que Asamblea General aprobó el pasado 10 de septiembre una modificación de las normas del organismo internacional para permitir que las naciones observadoras pudieran izar su bandera, junto a las otras 193 naciones miembros de las Naciones Unidas.
Palestina también tiene estatus de observador en el organismo internacional. 

Francisco llegó a la sede del organismo, ubicada en la primera avenida, en un auto cerrado, en medio de un amplio despliegue de seguridad, que según la prensa local ha sido el mayor de la historia estadounidense.

A su llegada fue recibido por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, con quien sostuvo en breve diálogo previo a su discurso.

El dato→ El estado del Vaticano es miembro observador permanente de la ONU desde 1964. No tiene derecho al voto ni a presentar candidatos a determinados puestos del organismo.

Tras este discurso, el Papa tendrá un encuentro interreligioso en memoria del Ground Zero, luego visitará la escuela Nuestra Reina de los Ángeles, tendrá un encuentro con familias migrantes de Harlem, Nueva York. Asimismo, más tarde, ofrecerá una santa misa en el Madison Square Garden.

En Contexto

El Obispo de Roma llegó a Estados Unidos el pasado martes, procedente de Cuba, e inició una intensa jornada que incluyó su intervención ante el Congreso, y un encuentro multitudinario en Gran Manzana, donde bendijo la Catedral de St. Patrick, construida en el siglo XIX y está recién reparada.

Este jueves, en su discurso ante el Congreso estadounidense pidió una respuesta humana, justa y fraterna a los refugiados, así como la solidaridad mutua en referencia a países que enfrentan conflictos armados, donde la sangre de los inocentes se derrama frente al “silencio culpable” de los que financian las guerras.

Previo a la visita a estas naciones, el Sumo Pontífice también estuvo en Ecuador, Bolivia y Paraguay.

Vea en detalle: La visita del Papa Francisco a América

El dato
En 1965, el papa Pablo VI se dirigió a la llamada comunidad internacional en la sede central de la ONU en plena guerra fría.
Juan Pablo II intervino en la ONU dos ocasiones: 1979, cuando abogó de manera contundente a favor de la paz;
y 1995, cuando el organismo cumplió 50 años y habló ​de la desintegración balcánica, un mes antes de que se firmaran los acuerdos que ponían fin a la guerra de Bosnia.
En 2008, Benedicto XVI, fue el tercer papa en dirigirse a las Naciones Unidas coincidiendo con el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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