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Líderes del partido opositor quieren que sea el próximo presidente quien elija al posible nuevo juez de la Corte Suprema.

Líderes del partido opositor quieren que sea el próximo presidente quien elija al posible nuevo juez de la Corte Suprema. | Foto: EFE

Publicado 16 marzo 2016

Garland preside la Corte Federal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia.

En un acto oficial en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, postuló de manera oficial al juez de la corte de apelaciones, Merrick Garland, para la vacante que quedó vacía en la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, tras la muerte del juez ultraderechista Antonin Scalia.

El presidente estadounidense también instó al Senado a avalarlo cuanto antes, pese a que la mayoría republicana en esa Cámara quiere aplazar la votación hasta después de las elecciones de noviembre.

Garland preside la Corte Federal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia, cuya influencia sobre las medidas federales y asuntos de seguridad nacional lo ha convertido en un terreno de pruebas para posibles jueces de la Suprema Corte.

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Al nominado del presidente Obama se le considera de tendencia moderada, levenmente de izquierda.

Al momento de ser nombrado juez de apelaciones en el año 1997, unos 32 de los 72 congresistas que aprobaron su nominación eran republicanos. Por esta razón, se estima que no habrá problemas para que los republicanos hoy lo aprueben.

En la actualidad, la estructura política de Estados Unidos se encuentra en un complejo equilibro. La Corte Suprema de Justicia está conformada por nueve miembros, y hasta el momento del fallecimiento del magistrado Scalia, cinco de los nueve eran de derecha, por que la Corte tenía un tendencia derechista.

Con un juez con una ligera tendencia de izquierda, hace que tanto el Senado como la Cámara del Congreso decidan esperar a que se desarrollen las elecciones presidenciales, en noviembre de este año, para llenar el escanio vacío que hoy tiene la Corte Suprema.    

Para los republicanos se estima que es un momento clave en el poder judicial, porque se puede mover el equilibro del poder en este punto. Si Merrick Garland ocupara el curul de la Corte Suprema, el poder judicial pasaría de ser de ser de tendencia derechista, a ser de izquierda, justo como se le considera al presidente Barack Obama, de tendencia centro izquierda.

La disyuntiva entre el Senado y el Congreso es que de ganar un presidente demócrata, este bien pudiera nominar a otro juez de una tendencia mucho más izquierda y totalmente opuesto a sus intereses. Por esta razón se debaten entre tomar la postulación de Obama o esperar las elecciones.

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Previo a esta postulación, el presidente Barack Obama, había apuntado que entre los requisitos del nuevo juez de la Corte Suprema debía estar tener una mente independiente, credenciales incuestionables y un dominio de la ley indiscutible. No por nada, su candidato es Garland, un juez de tan probada calidad, que ni siquiera los demócratas puedan negarse a su postulación, consideran analaistas. 

La guerra eterna entre demócratas y republicanos en Estados Unidos, que en muchos casos ha sido la parálisis en los avances políticos de esta nación, ha hecho que tanto el Congreso como el Senado ni siquiera consideren la candidatura de Gerland, y se limiten a esperar el desarrollo de las elecciones presidenciales de la nación americana.

En contexto

Gerland sucedería al juez ultraconservador, Antonin Scalia, cuya muerte el mes pasado dio inicio a una lucha por decidir el futuro de la Corte Suprema de Justicia justo en el época electoral.

Garland fue confirmado en su puesto actual en 1997 con respaldo mayoritario de ambos partidos.

El presidente de los Estados Unidos expresó que había "dedicado una cantidad considerable de tiempo y ponderación" a su decisión y que incluso consultó a expertos y grupos externos.

Los republicanos controlan el Senado, ente que debe ratificar al candidato postulado por Obama, pero los líderes del partido opositor quieren que sea el próximo presidente quien elija al posible nuevo juez de la Corte Suprema, y de este modo, no darle a chance a Obama la posibilidad de alterar el equilibrio ideológico del sistema judicial.


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