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“En mi registro ya no como periodista sino como graduado en Historia, el No al ALCA es el primer hecho de rebelión colectiva frente a Washington a nivel de Estados en toda la historia de América”.

“En mi registro ya no como periodista sino como graduado en Historia, el No al ALCA es el primer hecho de rebelión colectiva frente a Washington a nivel de Estados en toda la historia de América”. | Foto: La campora

Publicado 10 noviembre 2015

El trabajo del periodista y licenciado en historia, Martín Granovsky, revive el clima de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, que hace diez años decidió el rechazo de los presidentes americanos al ALCA, tratado que pretendía imponer Estados Unidos.

Había concluido la investigación y ya estaba escribiendo el libro. Pero el tiempo se le vino encima. El libro era (es) sobre aquel No al ALCA que ocurrió hace diez años exactos en la IV cumbre de las Américas de Mar del Plata.

“Los periodistas con muchos años de diario tenemos un problema: si no hay un cierre industrial no terminamos”, dice Martín Granovsky.

“Por suerte se me ocurrió un cierre que fuera más allá de mi propio trabajo”, se ríe. “Decidí hacer un documental.” Hoy habrá dos estrenos. Un documental coproducido con la Televisión Pública a las 23.15 y antes otro documental que se estrenará a las 18 en el Paseo Aldrey dentro del Festival de Cine de Mar del Plata.

“Hace tres meses empecé a planificar este trabajo que debía tener por un lado testimonios actuales de varios de los protagonistas y por otro material inédito de archivo, porque yo sabía que la sesión reservada de los presidentes había sido filmada y las copias estaban por lo menos en dos países de América Latina”, cuenta Granovsky.

En tres meses, entonces, el libro inconcluso mutó en un documental concluido y contundente que, bajo el título de El renacimiento de la patria grande, se toma 83 minutos para revivir el clima de la cumbre que decidió el rechazo de a la formación de un área de libre comercio de las Américas impulsada por los Estados Unidos.

“Conseguimos los objetivos, porque está el material inédito y están los testimonios brindados especialmente para nosotros por Luiz Inácio Lula da Silva, Evo Morales, el entonces canciller de Hugo Chávez Alí Rodríguez, el que era presidente de Paraguay Nicanor Duarte Frutos, el coordinador de la Cumbre Jorge Taiana, el canciller Rafael Bielsa, el negociador comercial Alfredo Chiaradía, los que marcharon y protagonizaron el acto del estadio mundialista Hebe de Bonafini, Teresa Parodi, Horacio Ghilini y Luis D’Elía, el anfitrión de una cumbre de intendentes Julio Pereyra, y también el asesor internacional de Lula y el vicecanciller de Lula, Marco Aurélio García y Samuel Pinheiro Guimaraes.”

“En mi registro ya no como periodista sino como graduado en Historia, el No al ALCA es el primer hecho de rebelión colectiva frente a Washington a nivel de Estados en toda la historia de América”, dice Granovsky.

“Muchas veces se rebelaron los pueblos o un solo Estado pero nunca hubo una rebelión colectiva de ese alcance, que además fue exitosa porque el ALCA solo podía alcanzarse por consenso y ese consenso no fue posible por la decisión y la actividad de los presidentes de la Argentina, Brasil, Venezuela, Uruguay y Paraguay.”

“Lo normal era que los presidentes firmaran algo que ya venía cocinado, y aquí la novedad es que Bush no logró revertir las trabas contra el ALCA que habían quedado plasmadas a nivel de negociadores, de vicecancilleres y de cancilleres”. 

Cuenta Granovsky, periodista de Página/12 desde 1987, que en el documental se ve claramente cómo el grupo que integran Estados Unidos, Canadá, México, Panamá, Nicaragua y Jamaica trabaja sobre el otro grupo de la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela en lo que “por momentos parece una asamblea universitaria o sindical donde importan las miradas, los gestos, los guiños, los enojos y las disputas”.

Una asamblea de 34 jefes de Estado, “algo que normalmente no sucede porque las decisiones están cocinadas de antemano”. Otro dato nuevo es que las reuniones a puertas cerradas no se filman, y en Mar del Plata hubo filmación. “Yo lo sabía y lo conocía, pero una cosa es que te lo cuente un libro y otra que veas el gesto de hartazgo de Kirchner cuando, por ejemplo, el primer ministro de Canadá insiste por quinta vez en no pasar a cuarto intermedio, como había propuesto Néstor, y propone seguir debatiendo algo que ya había sido discutido 25 veces.”

El gesto que potencia un soporte como el documental.

–Exactamente. Está la cocina de las decisiones que es doblemente inédita, primero porque nunca pasa a nivel multilateral, y además está filmada. Ver ese material es una experiencia muy didáctica. Toda la historia de América, toda la relación entre los Estados Unidos y el resto del continente, quedan concentradas en dos días, en convergencia con la participación popular. El tren de Buenos Aires a Mar del Plata, la marcha de 40 cuadras bajo la lluvia, el acto donde Chávez repite “ALCA, ALCA, Al carajo”... Nuestro trabajo tiene momentos muy bellos. Teresa Parodi canta a capella. Evo, que en 2005 era candidato y ganaría las elecciones recién en diciembre, cuenta en un salón del Palacio Quemado de La Paz que cuando supo el resultado se dijo: “Si gano voy a estar protegido”. Enseguida nos dimos cuenta de que la cumbre tenía un significado especial para la vida de todos los que participaron. Lo notamos porque accedieron a las entrevistas y por sus caras durante los testimonios. Se transforman. Nuestro equipo integrado por Luciano Leyrado como director, por Iván Granovsky como productor y por Gabriel Pomeraniec como director de Fotografía, tres profesionales maravillosos, y en uno de los tres casos lo digo con toda objetividad, captó cómo los protagonistas lloran. Cómo se emocionan. Cómo sonríen de felicidad.

El factor emotivo...

–Lula dice, hablando de su relación personal y política con Kirchner y Chávez: “Era la alegría de la integración”. Y acá me paro para hacer un poco de historia: para lograr un No al proyecto del ALCA hacía falta un consenso, porque en las cumbres no se vota. Es todos o ninguno. Y para lograr el ninguno que querían Kirchner, Chávez y Lula hacía falta jugar fuerte políticamente, antes y durante la cumbre. Lo que cuentan los presidentes en el documental es, entonces, la química que se generó entre ellos mismos. Lula habla de Kirchner y se emociona como cuando uno recuerda a un amigo muy querido. A Chávez lo pinta como un tipo afable e hiperquinético. Alí Rodríguez narra que Chávez era un obsesivo de los proyectos de integración. Duarte Frutos dice que estaba “embetunado”, porque los jefes eran Lula, Chávez y Kirchner y él y Tabaré Vázquez, como jefes de Estado de países pequeños, eran la tropa.

El contrapunto de testimonios y archivo inédito que también tendrá su versión, el sábado 7, para Telesur, fue posible según cuenta Granovsky “por la visión y la ejecutividad de la presidenta del Incaa Lucrecia Cardoso, por el entusiasmo inmediato de Patricia Villegas de Telesur y de Pablo Gentili de Clacso, por la alegría eficaz de Tristán Bauer para la coproducción y por quienes entendieron que para no hacer una obra comercial, para que los documentales se puedan dar gratis en las universidades, los sindicatos o los partidos políticos de toda América latina, en lugar de pensar en su venta había que participar de su realización: el Instituto Lula, el Sindicato de Docentes Particulares, la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación, la Universidad Metropolitana por la Educación y el Trabajo, el Credicoop, la Federación Latinoamericana de Municipios y la Federación Argentina de Municipios”. “Sin largar el periodismo escrito y mucho menos Página/12, que después de 28 años es una casa muy querida, pensaba dedicarme a hacer documentales desde el año que viene”, cuenta Granovsky. “No sabía cómo y ahora algo aprendí trabajando con Lucho, Iván y Gabi, así que tengo un oficio más en la vida.”

Fuente del artículo: Página 12


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