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  • El maestro Mortier fue un gran defensor de la modernidad en el género y la reivindicación de la dimensión teatral de la ópera (Foto:Archivo)

    El maestro Mortier fue un gran defensor de la modernidad en el género y la reivindicación de la dimensión teatral de la ópera (Foto:Archivo)

Publicado 9 marzo 2014

El reconocido director belga Gerard Mortier, famoso entre los grandes de la ópera en las últimas tres últimas décadas, falleció a los 70 años de edad a a consecuencia de un cáncer, informó la agencia AFP.

La ministra de Cultura, Fadila Laanan Mortier dio a conocer la lamentable noticia este domingo, y ratificó que el deceso de Mortier, quien fue director artístico del Teatro Real de Madrid hasta septiembre de 2013, ocurrió por causa de su enfermedad.

Mortier cosecho una carrera artística muy dinámina que no estuvo exenta de polémicas, debido a su acérrima defensa a la modernidad en el género y la reivindicación de la dimensión teatral de la ópera.

"Fue un gran innovador y un gran director de ópera", dijo el director de teatro y de ópera suizo Luc Bondy, quien lo acompañó en varias oportunidades.

Bondy agregó además que Mortier "fue muy importante para la ópera, contribuyó a cambiar las cosas. No era nada consensual, tenía una gran personalidad, pero al mismo tiempo reflexionaba mucho sobre la coherencia de sus programaciones".

El famoso músico nació el 25 de noviembre de 1943; era conocido por su fuerte personalidad y su predilección por las puestas en escena vanguardistas por las que fue muy criticado en París.

Desde muy joven luchó, en su región natal de Flandes, contra "una burguesía reaccionaria que se había apropiado del arte lírico".

A finales de los 60, Mortier inicia estudios en Alemania (Düsseldorf, Fráncfort, Hamburgo) y luego fue contratado como asesor entre 1979 y 1981 de Rolf Liebermann y de Hugues Gall en la dirección de la Ópera de París. Mas tarde dirigió el Teatro Real de la Moneda en Bruselas.

Durante su estadía en Madrid alcanzó grandes éxitos con óperas como "Cosi fan tutte", de Mozart, estrenada en 2013 con una puesta en escena del cineasta austriaco Michael Haneke, o "A perfect American", del estadounidense Philip Glass.

Sus éxitos conquistaron la fama en el festival de Salzburgo en 1992 y 2001 y la Ópera de París hasta 2009, antes de irse al Real de Madrid lo convirtió en una de las grandes figuras de la ópera conocido en todo el mundo.


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