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La crisis política que inició a finales de 2012 en la RCA desplazó a una quinta parte de la población.

La crisis política que inició a finales de 2012 en la RCA desplazó a una quinta parte de la población. | Foto: EFE (Referencial)

Publicado 30 enero 2017

“Juntas tenemos mejores ideas” es la consigna que 46 mujeres de la República Centroafricana (RCA) asumieron para apoyarse y salir adelante.

Un grupo de 46 mujeres que regresaron en septiembre de 2016 a Batangafo de la República Centroafricana (RCA), se unieron para superar las dificultades luego de permanecer varios años en un campo de refugiados en Chad.

“Mi marido se quedó en Chad con otra mujer. Yo soy la que estoy criando a mis ocho niños, el más pequeño de un año y medio”, explicó a La Vanguardia Hadzara Mahamat, de 32 años de edad, quien también acogió en su hogar a Zenabou, a cuyo esposo asesinaron durante la guerra, y a Amira, quien también está sola.

“Quien busca encuentra” es el nombre del grupo en el que comparten estas 46 mujeres. “Ya funcionaba antes de la guerra, pero ahora que hemos vuelto a Batangafo lo hemos reactivado (...) Somos 46 participantes que cada semana ponemos 200 francos CFA (30 céntimos de euro). Todo lo recaudado se lo damos a una de nosotras para que monte un puesto, de zumo de naranja, de cacahuetes, de jabón artesanal, de patatas...”, explican.

Foto: Acnur

Muchas de estas mujeres han recibido microcréditos para emprender sus propios negocios. “Los beneficios me dan para alimentar a mis cuatro hijos”, dijo Hadje Dada, quien compra naranjas por 25 francos CFA el kilo y las vende a 50. 

Por su parte, a Achata Amadou de 65 años de edad le otorgaron un préstamo para mantener un pequeño puesto de jabón de aceite de palma y otros productos. “Una mañana estaba preparando el té y oí tiros, los anti-balaka atacaron el pueblo. Las mujeres y los niños corrimos al bosque y mi marido y cuatro de mis seis hijos varones se quedaron en casa, donde los atraparon y mataron a todos”, relató.

Cuando huyó a Chad junto a sus nietos, una familia los acogió. Amadou los ayudaba en las labores del campo y a cambio recibía cacahuetes (maní) que vendía para obtener algo de dinero. 

En el barrio de Bimbo, ubicado en Bangui, también se conocen historias que hablan de la solidaridad entre sus pobladores. Un grupo de 30 mujeres impulsó una cooperativa que transforma y vende harina de pistachos, cacahuetes y mandioca.

“Aunque tenemos muy poco no podemos abandonar a nadie. Si yo tengo dos vestidos le doy uno a quien lleva harapos”, agrega Angeline Waye, una de la mujeres que forma parte de esta cooperativa. 

La crisis política que inició a finales de 2012 en la RCA desplazó a una quinta parte de la población. Unos 453 mil refugiados permanecen en los países vecinos y 447 mil personas desplazadas internas. Miles han muerto por causa de la violencia, según cifras de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

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