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Jimmy Morales toma posesión como presidente de Guatemala este 14 de enero.

Jimmy Morales toma posesión como presidente de Guatemala este 14 de enero. | Foto: Reuters

Publicado 14 enero 2016

Las figuras alrededor del presidente electo Jimmy Morales le dan orientación a la derecha al nuevo Gobierno.

Una situación que no se había dado quizá desde las dictaduras militares, ha sido el misterio que ha rodeado al equipo de gobierno del nuevo Presidente Jimmy Morales. Finalmente, 24 horas antes de asumir la presidencia del país, se ha dado a conocer a quienes lo acompañarán en esta aventura. Nombres nuevos la mayoría, pero entre ellos algunos perfiles que provocan dudas por su vinculación con los ex miembros del ejército que actualmente enfrentan a la justicia.

En su círculo inmediato, ese famoso “primer anillo” alrededor del personaje del momento, figuran dos miembros del sector privado de gran influencia en el ámbito económico. Uno de ellos, Andrés Botrán, miembro de la familia propietaria de la mayor industria licorera de Guatemala, será el encargado de dirigir la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Sesan, una entidad de enorme importancia en este país acosado por la desnutrición crónica que afecta a más de la mitad de la población infantil.

Otro de los empresarios muy cercanos al nuevo mandatario es Ricardo Castillo Sinibaldi, quien en administraciones anteriores ha ocupado cargos ministeriales y liderado proyectos como los de generación de energía eléctrica, tema controversial por su implicación en el tema ambiental, industria de fuerte presencia en todo el territorio nacional. De acuerdo con la información divulgada por las nuevas autoridades, Castillo Sinibaldi será únicamente un consejero cercano de Morales, sin un cargo específico en el gabinete ni entre sus asesores.

Estos dos personajes dan cuenta de la orientación del nuevo gobierno hacia la derecha y hacia un estilo conservador, lo cual ha confirmado que el rumbo de la nave tenderá a mantener un modelo ya establecido por gobiernos anteriores de esa misma línea. Esto, sin duda, va a generar una actitud mucho más abierta y puntual de vigilancia de organizaciones civiles que abogan por el desarrollo sostenible, por los derechos humanos, así como aquellas relacionadas con la demanda de justicia y programas de beneficio social para las clases más desposeídas.

El resto del equipo está integrado por personas poco conocidas por la población, pero evidentemente de la confianza del nuevo mandatario, quien llega al sillón presidencial bajo una fuerte presión y, por primera vez desde el inicio de la época democrática, con una gran dosis de desconfianza de la población hacia sus posibilidades de éxito.

Un aspecto a destacar en la elección de este nuevo gabinete ha sido la mirada cercana y fiscalizadora de la embajada de Estados Unidos, por cuyos salones ha desfilado un buen número de candidatos a ministro. Está claro que esa mirada vigilante se mantendrá muy cerca de los primeros pasos de este gobierno novato y emergente, enfrentado a grandes obstáculos de carácter financiero y político, pero además señalado por su cercanía a un sector del ejército rechazado por la mayoría de la población por su papel durante el conflicto armado que duró 36 años y dejó más de 200 mil víctimas entre hombres, mujeres, niños y ancianos, la mayoría civiles indígenas y campesinos.

El grupo de profesionales que estará a cargo de las diferentes dependencias del Estado tendrá una tarea titánica, no solo para sacar adelante esas carteras llenas de agujeros administrativos y financieros, sino por la natural desconfianza sobre una administración de gobierno surgida de la decepción por el sector político y no por los talentos y cualidades propios de sus protagonistas.

***Colaboración especial para teleSUR


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