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Publicado 18 abril 2016

El dirigente campesino Joao Pedro Stédile acotó que 80 por ciento de la población rechaza la posibilidad de que Michel Temer asuma la presidencia de Brasil. 

El fundador del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stédile, afirmó este lunes que los ataques contra la presidenta Dilma Rousseff responden a una mala jugada de la ultraderecha para lograr su pronta destitución.

El dirigente campesino afirmó que todo lo que esta ocurriendo en Brasil es porque las élites quieren recuperar al Estado
y ponerlo de nuevo al servicio del neoliberalismo
, sin embargo, la clase trabajadora no lo va a aceptar.

"La derecha lo que quiere es entregar nuestras riquezas a las transnacionales y en manos de Temer eso sería posible", expresó el también profesional de la economía al tiempo que recalcó que "Temer es el Macri de Brasil, solo que Macri si fue electo con votos". 

Durante el programa Siete Preguntas con el periodista Ernesto Villegas, transmitido por teleSUR, Stédile repudió las pretensiones del actual vicepresidente de Brasil, Michel Temer, de querer convertirse en el nuevo jefe de Estado sin participar en elecciones democráticas. 

A su juicio, las acciones de Temer confirman su debilidad y poca aceptación para lograr ser electo en una votación popular. Recalcó que las agresiones contra Rousseff buscan generar un ambiente de ingobernabilidad en el país "bajo el precio que sea". 

Informó que datos de una encuesta realizada en Brasil confirman que 80 por ciento de la población rechaza la posibilidad de Temer frente a la presidencia del país, y que solo uno por ciento de los brasileños respaldaría una eventual candidatura del vicepresidente.

Ante ese escenario, el líder campesino dijo que el país viviría un periodo de intensificación de la guerra de clase y por ende no llegaría al final del año 2016 sin ser sacado por las fuerzas populares de izquierda. 

Dio a conocer que para el próximo primero de mayo de 2016 se tiene previsto realizar una multitudinaria movilización en defensa de la democracia y la continuidad del Gobierno de Dilma Rousseff. 

Desde que salió a la luz pública el caso de corrupción en Petrobras, la oposición brasileña pretende vincular a la presidenta Dilma Rousseff y a los miembros del Partido de los Trabajadores (PT) en el caso para solicitar su destitución.

En ese contexto, el pasado domingo 17 de abril la Cámara de Diputados de Brasil aprobó el pedido de juicio político contra Rousseff, con 367 votos a favor, 137 en contra, siete abstenciones y dos ausentes. 

Sin  embargo, Rousseff ha reiterado que tiene la conciencia tranquila porque no cometió ningún acto ilícito que justifique el juicio político en su contra, que fue aprobado por la Cámara de Diputados y ahora será discutido en el Senado. 


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