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Publicado 24 julio 2014

Mientras Israel sigue justificando la agresión, el mundo se horroriza al ver a cientos de mujeres, niños y ancianos asesinados. La ONU pide cese de violencia; Israel ignora todos los pedidos y muchos denuncian que la comunidad hace prácticamente nada para frenar a los sionistas.

A 752 se elevó este jueves la cifra de palestinos asesinados en Gaza a causa de un ataque Israelí que empezó hace dos semanas como supuesta represalia al asesinato de tres adolescentes.

Desde que inició la ofensiva, el mundo ha visto con horror como cientos de civiles, mujeres y niños han sido masacrados; y mientras la Organización de Naciones UNidas (ONU), el Consejo de Seguridad y varios países de la Comunidad Internacional califican la acción como un "genocidio", Israel no ha mostrado el mínimo interés en detenerse.

Este jueves, al menos 13 personas murieron y más de una treintena resultaron heridas en un nuevo bombardeo aéreo sobre una escuela de la localidad de Beit Hanún, en el norte de Gaza.

Este ataque es precedido por una cruenta ola de agresiones, que ya son denominadas como las más sangrientas del pueblo israelí en ls últimos cinco años. A parte de las escuelas de la UNRWA, los gazatíes no tienen otro lugar para huir, ya que Israel impone un asedio militar por tierra y mar sobre la Franja, y Egipto mantiene cerrado el único paso que comunica Gaza con el resto del mundo.

"Ojo por ojo, muerte por muertes"

El asesinato de tres jóvenes israelíes, el 12 de junio de 2014, en Hebrón,  avivó el odio a los palestinos. Naturalmente, las Fuerzas de Defensa Israelíes los culparon palestinos pese a no tener prueba alguna, y lanzaron la operación "Guardián del Hermano" para buscarlos en Cisjordania. Llamativamente esto viró en una nueva masacre en Gaza.

En el medio, un niño palestino fue secuestrado por judíos que lo obligaron a beber gasolina y lo prendieron fuego, hecho que no produjo en Occidente ninguna expresión de rechazo.

Al asesinato de los niños judíos sobrevino una avalancha de tweets expresando lo peor de la condición humana. Decenas de adolescentes expresaron en las redes sociales su odio con los peores barbarismos imaginables.

Entre las imágenes desgarradoras de las consecuencias de semejante devastación, circularon otras igual de increíbles de judíos sentados cómodamente sobre las colinas listos para ver la ofensiva aérea contra lo poco que queda de Palestina.


 "Gaza es una cárcel"

"Hay gente que quiere salir de Gaza y no puede",

afirma Manuel Pineda, voluntario que trabaja como escudo humano protegiendo a pescadores y agricultores en la Franja desde 2011, "esto es una cárcel en la que viven 1,7 millones de personas", agrega, citado por el diario 20 Minutos, de España.

Este malagueño de 48 años y padre de tres hijos, ha visitado en la tarde de este jueves la población de Khan Younis, donde se han producido intensos bombardeos de las fuerzas israelíes. "Hay muchas casas absolutamente destruidas", describe a 20minutos, "cualquiera que estuviera en esa zona ha muerto necesariamente". Manuel también estaba en Gaza durante la última ofensiva de Israel, en 2012, y asegura que la situación actual es peor que la de entonces: "Está dejando más muertos".

Manuel advierte de que la situación en la Franja podría empeorar gravemente en los próximos días. Israel ha descartado que se vaya a detener la ofensiva y los recursos en los hospitales gazatíes son muy escasos. "Estuvimos hablando con el portavoz del ministerio de Salud", cuenta Manuel, "y nos dijo que tenían reservas de medicamentos para dos o tres días en la situación actual. Estamos en vísperas de una catástrofe humanitaria mientras el mundo mira el Mundial". Además, el combustible escasea y el suministro eléctrico funciona de forma intermitente: hay luz durante ocho horas y se corta durante doce. Esto afecta también a los hospitales, a las incubadoras y a las máquinas de diálisis o las ambulancias, que sólo funcionan en casos de extrema urgencia. "Tienen que echar a gente de la UCI aunque no esté bien", relata Manuel.

"Todos tenemos miedo, pero algunos lo controlamos mejor", explica el voluntario español, "cuando cae un bombazo cerca de donde estás, el edificio baila, nadie se queda impasible". Narra la tensión que supone salir tras un bombardeo para informar de la situación o para visitar a alguna familia afectada y ver los ‘drones’ israelíes pasando por encima, pero asegura que "hay que hacerlo, hay que superar el miedo".


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