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Organizaciones defensoras de DD.HH. denuncian constantemente el silencio por parte del Estado y de los medios de comunicación sobre la campaña sistemática contra los líderes sociales colombianos.

Organizaciones defensoras de DD.HH. denuncian constantemente el silencio por parte del Estado y de los medios de comunicación sobre la campaña sistemática contra los líderes sociales colombianos. | Foto: EFE

Publicado 4 enero 2018

El 84 por ciento de los defensores asesinados en 2017 recibieron al menos una amenaza de muerte, lo que indica que si el Estado hubiese tomado medidas de protección a los defensores, la cifra habría disminuido. 

Al menos 312 defensores de derechos humanos fueron asesinados en 27 países durante el 2017, reveló este jueves Front Line Defenders, en su Informe Anual de Defensores de Derechos Humanos en Riesgo.

El informe publicado detalla los ataques físicos, las amenazas, el acoso judicial y las campañas de desprestigio utilizadas por autoridades estatales, no estatales y corporativos para obstaculizar el trabajo de los defensores pacíficos de los derechos humanos en todo el mundo.

Asimismo, revela que solo el 12 por ciento de los casos de asesinatos a los defensores dieron como resultado el arresto de sospechosos.

Ante esto, el organismo advirtió que la impunidad en los actos de violencia contra defensores de derechos humanos continúa permitiendo un ambiente de asesinatos frecuentes,  al igual que la falta crónica de protección para los defensores en riesgo.

 

 

"En todo el mundo, los defensores continúan diciéndonos que la Policía y los funcionarios del Gobierno se niegan a responder a las solicitudes de protección después de las amenazas de muerte a los activistas", aseguró el Director Ejecutivo de Front Line Defenders, Andrew Anderson, durante el lanzamiento del informe en Dublín, Irlanda.

"Los homicidios casi siempre ocurren después de una serie o patrón de amenazas, lo que indica que si la policía tomaba medidas preventivas y las autoridades tomaban en serio las amenazas contra los defensores, los asesinatos de defensores de derechos humanos podrían reducirse drásticamente", señaló. 

El informe, además, destaca que en 2017, miles de activistas fueron detenidos bajo cargos falsos, sometidos a procesos legales largos, costosos e injustos o condenados a largas penas de prisión.

Brasil y Colombia 

Al menos 212 defensores de derechos humanos fueron asesinados en América Latina en 2017, solo 156 ocurrieron en Brasil y en Colombia.

En el caso de Brasil, la mayoría de los homicidios a defensores están relacionados con la defensa de la tierra y los derechos de los pueblos indígenas, sin embargo, se ha visto agravada "por la crisis política, los cambios legislativos en los que los derechos previamente garantizados se degradan y un entorno cada vez más hostil para los defensores de los derechos humanos", señaló el organismo.

Algunos de los casos registrados en el país suramericano, incluyeron amenazas de violencia, tortura sexual y asesinatos de personajes en las redes sociales, así como ataques dirigidos a familiares o parientes cercanos.

 

 
Mientras que en el caso de Colombia, Front Line Defenders manifestó su preocupación por los "homicidios, hostigamiento y la estigmatización" contra defensores de los derechos humanos en esa nación, "eran líderes locales comprometidos con el trabajo social o comunitario en sus territorios y murieron a manos de actores armados paramilitares o no identificados", lamentó el organismo.
 

Asimismo, sostuvo que esperaban que el Acuerdo de paz firmado entre el Gobierno colombiano y la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) condujera a una reducción significativa de la violencia, sin embargo, el número de homicidios de defensores aumentó desde la firma del acuerdo, por lo que intuyen "que a mayor posibilidades de participación política, reforma agraria y transformación social, aumentan las violaciones de derechos humanos de líderes sociales y defensores”.

 

Según el documento, el perfil de riesgo es claro: líderes campesinos, líderes indígenas y autoridades tradicionales en defensa del territorio, miembros de las Juntas de Acción Comunal y defensores asociados a movimientos afrocolombianos. “Esas son las personas en el objetivo de los asesinos de líderes y defensores de derechos humanos”.

>> El costo de ser líder social y defensor de DD.HH, en Colombia


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