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Los turistas peseaban en la playa mientras los viajeron ilegales estaban tirados en la arena

Los turistas peseaban en la playa mientras los viajeron ilegales estaban tirados en la arena | Foto: El Mundo

Publicado 6 noviembre 2014

Un grupo de inmigrantes de la costa africana debieron permenecer durante horas y tirados en la arena de la playa turística Maspalomas, en Gran Canaria, mientras autoridades de la región descartaban que alguno estuviera contagiado con el ébola. 

Al menos 23 inmigrantes que llegaron en patera a las costas de Gran Canaria quedaron aislados, más de siete horas a más de 30 grados, en la turística playa de Maspalomas por el miedo de los agentes de la policía a que tuviesen ébola.

Fueron los turistas y los servicios de limpieza los que avisaron a emergencias de la presencia de los inmigrantes, que llegaron agotados tras la dura travesía.

Se comprobó que algunos tenían fiebre muy alta. Ante esta situación, los 21 jóvenes que llegaban de la costa africana, estuvieron aislados en la playa hasta que los sanitarios decidieron realizarles una encuesta epidemiológica y se descartó aplicar el protocolo por el virus.

Hasta el lugar desplazaron efectivos de la Cruz Roja, quienes atendieron a los ocupantes de la patera, 21 hombres y 2 mujeres, y confirmaron que están en buen estado de salud.

Para aplicar el protocolo de prevención del ébola, se debe cumplir con el requisito de haber estado en los últimos 21 días en alguno de los tres países afectados por el virus en este momento: Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, y tener una sintomatología de sospecha, como fiebre, cefalea intensa, diarrea, vómitos o hemorragias.

Tras realizar este procedimiento de descarte, la guardia civil trasladó en un camión del servicio de basuras a los más de 20 inmigrantes a la comisaría para aplicarles la ley de Extranjería y llevar a los enfermos a un hospital, reseñó el portal web sp.ria.ru.

El alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez, admitió a EL MUNDO la "tristeza" de la inmigración ilegal, porque "nos recuerda la vulnerabilidad de millones de personas desesperadas por una vida mejor". 

El edil cree que la imagen de los inmigrantes tirados durante horas en la playa "no afea" las áreas turísticas. "No supone riesgos porque es un destino consolidado y porque, desgraciadamente, se ha convertido en una estampa habitual de Occidente. Ahora bien, sí nos obliga a reflexionar sobre qué mundo estamos construyendo, con graves desigualdades y sinsabores de los que no somos conscientes en muchos momentos del día".


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