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  • Ramasan contó que lo que se ve en la película es en un 80 por ciento su propia vida cotidiana. (Foto: Archivo)

    Ramasan contó que lo que se ve en la película es en un 80 por ciento su propia vida cotidiana. (Foto: Archivo)

Publicado 14 febrero 2014

Los chilenos refugiados en Viena, capital de Austria, tras el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973 bautizaron "Macondo" a la ciudadela de las afueras de este país donde fueron acogidos, y donde vive el niño checheno Ramasan, protagonista del filme de la austriaca-iraní Sudabeh Mortezai, proyectada este viernes en el concurso por el Oso de Oro de la Berlinale 2014.

Filmada como un documental, "Macondo" cuenta la historia de Ramasan, quien perdió a su padre en la guerra en Chechenia y debe actuar, pese a su corta edad, como "el hombre de la casa", ocupándose de sus dos hermanitas y ayudando a su madre.

Sudabeh Mortezai, quien llegó a Viena con su familia cuando ella tenía 12 años de edad, contó que antes de filmar esta película de ficción, su primer largometraje, había investigado mucho en la ciudadela, que tiene en alemán un nombre oficial diferente al del mítico pueblo creado por el novelista colombiano Gabriel García Márquez en su novela "Cien años de soledad".

"Ese fue el apodo que le dieron a la ciudadela los refugiados chilenos que llegaron en los años 1970. Allí viven unas dos mil personas. En esa época había también refugiados de Hungría y Chechoslovaquia, ahora hay sobre todo personas que vienen de Somalia, Afganistán y Chechenia", explicó, señalando que muchos vieneses no saben que ese lugar existe.

Mortezai explicó también que antes de rodar su ficción, en la que no hay actores profesionales, había pasado mucho tiempo en la ciudadela, haciendo un taller de cine, sobre todo con jóvenes.

"Pasé mucho tiempo con los chechenos, es una cultura que me interesa". Con este film "quería devolverles algo, deseaba mostrar cómo viven, por eso le di un tratamiento casi documental, sin música".

Hay un lado un poco autobiográfico, porque Mortezai llegó a Viena a los 12 años, aunque "mi familia no llegó pidiendo asilo político", aclaró.


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