Latinoamérica sigue siendo el objetivo de los golpes blandos | Noticias | teleSUR
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La mayoría de las protestas en estos países latinomaericanos promovidas por la derecha culminan en violencia, como arma usada por una minoría que no tiene la razón.

La mayoría de las protestas en estos países latinomaericanos promovidas por la derecha culminan en violencia, como arma usada por una minoría que no tiene la razón. | Foto: VTV

Publicado 22 agosto 2015

Naciones como Argentina, Venezuela, Bolivia, El Salvador y Ecuador se encuentran en la mira desestabilizadora de la derecha opositora internacional.

Frente a la integración de América Latina aparece una nueva táctica para derrocar a los gobiernos progresistas: los golpes blandos, una estrategia escurridiza de la derecha internacional para tratar de alcanzar los mismos objetivos de los derrocamientos ilegítimos, ejecutados en décadas pasadas por militares entrenados por Estados Unidos en la Escuela de las Américas en Panamá.

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Hoy la izquierda latinoamericana está en el blanco de estos golpes blandos, que buscan tumbar a sus presidentes democráticos con campañas mediáticas basadas en mentiras y medias verdades, que incitan al descontento social, la deslegitimación política, provocando la violencia en las calles, ataques a la economía, guerras psicológicas, paros y otras acciones desestabilizadoras. 

Una política de desgaste de la voluntad popular que tiene como fin último la fractura institucional que permita un Golpe de Estado. 

Teoría del Golpe Blando
"La naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado (...) Nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas", dijo el politólogo estadounidense, Gene Sharp, quien lo definió como una estrategia de “acción no violenta”, que no recurre a la fuerza bruta para hacerse con el poder. Sharp asegura que “en los Gobiernos, si el sujeto no obedece los líderes no tiene poder. Éstas son las armas que en la actualidad se usan para derrocar gobiernos sin tener que recurrir a las armas convencionales”.

Para el estadounidense, la “guerra cuerpo a cuerpo” no es eficaz y además, implica enormes costos económicos y de movilización. De esta manera, operaciones militares costosas como las de Estados Unidos en países como Irak y Afganistán, que se han mantenido por más de una década, no son rentables en América Latina.

Por ello, Sharp describe en su obra “De la dictadura a la democracia”, publicada en 1993, unos 198 métodos para el debilitamiento gubernamental, todo bajo una irreal condición de legalidad.

Para el periodista Luis Bruschtein, se trata de revestir “a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna, hasta hacerla caer por medio de la farsa judicial” o parlamentaria para forzar una intervención extrajera”.

Podría decirse que entre los primeros antecedentes de este tipo de golpe está el que se dio en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez en 2002 y en Ecuador contra Rafael Correa en 2010. A estos intentos se suman los sí concretados contra las gestiones de José Manuel Zelaya en Honduras en 2009 y Fernando Lugo en Paraguay en 2012.

América Latina es el blanco

Las gestiones latinoamericanas siguen bajo el acecho de las potencias que pretender reapoderarse, especialmente, de los recursos en Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador y El Salvador, naciones declaradas abiertamente antiimperialistas, defensoras de su soberanía y empeñadas en proteger los derechos de los pueblos por encima del capital.

El analista de política internacional, Jorge Kreynes, explicó que las acciones desestabilizadoras que se han presentado en la región suramericana son pruebas contundentes de que existe una política de golpes blandos bajo el mandato de Washington, para afectar a los gobiernos progresistas.

Así lo han denunciado sus líderes frente a la arremetida desestabilizadora que mantiene a América Latina en el blanco de los ataques.

Ecuador en la mira

Desde Ecuador, Correa aseguró que se trata de “es una estrategia nacional y continental que va a continuar. Es lo mismo que le han hecho a Dilma Rousseff, a Cristina Fernández, a Nicolás Maduro y ahora a Evo Morales. Es la estrategia del golpe blando a los gobiernos progresistas de América Latina”.

El mandatario ha advertido que las élites latinoamericanas “ya no están dispersas”, al contrario, están articuladas nacional e internacionalmente y con “la descarada complicidad de la prensa”, por lo que invitó a no subestimar a los adversarios. 

Desde junio, sectores minoritarios han organizado protestas en el país, especialmente en Quito y Guayaquil, para intentar desestabilizar al Gobierno de Ecuador y las cuales han terminado en su mayoría en violencia.

Ante este escenario, Correa ha llamado varias veces al diálogo nacional para debatir sobre la equidad, distribución de la riqueza y los beneficios que tendría la aprobación de las leyes de Herencia y Plusvalía al pueblo ecuatoriano. Sin embargo, la ultraderecha rechazó la propuesta y continuó con sus planes, pretendiendo ganar protagonismo con el apoyo de los medios de comunicación.

"Seguirán intentando (desestabilizar) con los dos únicos caminos que les queda: generar violencia, como lo hemos visto en los últimos días, y el pánico económico, que han intentado todos estos meses", enfatizó

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Brasil frente a la desestabilización

En Brasil, comienza a ser evidente la aplicación de este método, luego de que la oposición brasileña promoviera marchas para exigir la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, utilizando como excusa el escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras, que de acuerdo con autoridades de este país movilizó en términos de lavado de dinero y sobrefacturación unos 10 mil millones de reales (tres mil 850 millones de dólares) en obras y contratos.

La mandataria pidió castigar a los responsables de este delito, afirmando que en Brasil “no hay intocables”. Por ello, más de 30 legisladores del Senado y la Cámara están siendo investigados, mientras que Rousseff fue descartada como implicada por falta de evidencia, según informó el Supremo Tribunal Federal (STF).

Nuevamente, la oposición es aupada por los grandes consorcios comunicacionales en ese país y desconociendo la decisión del STF continúan con las protestas, que se tornan violentas también. Ejemplo de ello es la serie de ataques coordinados ocurridos en agosto en la región oeste de Grande Sao Paulo, en Brasil, que dejó 19 muertos y siete personas heridas.

Sumando reclamos que, de acuerdo con el analista Beto Almeida, no responden a “la verdadera realidad” de Brasil, sino que sólo piden la interrupción de Gobierno de la Presidenta.

Almeida precisó que en estas protestas predomina la clase media y alta de la sociedad brasileña; no se observa participación de sectores humildes, de la juventud ni de la población afrodescendiente. Precisó que estas marchas buscan debilitar una gestión constitucional, para interrumpir el periodo de Rousseff por ser una gestión de izquierda que choca con los intereses de las grandes élites.

“Si no respetas el resultado de los votos y del pueblo no puedes entrar en el juego”, sentenció Rousseff, quien ha recibido el respaldo del pueblo brasileño concentrado en el país para exigir respeto a su gestión y a la democracia.

 

Revolución indígena de Evo atacada por la derecha

Entretanto, desde Bolivia, el presidente Evo Morales, aseguró que “la derecha imperialista quiere desarticular los procesos revolucionarios en Latinoamérica, pero nosotros lucharemos y apoyaremos incondicionalmente a los gobiernos de Brasil, Ecuador, Uruguay, Venezuela, Cuba y a todos los que abogamos por la paz, solidaridad y bienestar de nuestros pueblos”.

En esta nación, el Comité Cívico Potosínista (Comcipo) ha llevado a cabo protestas que siguen el guión violento, sin propuestas y argumentos. Así esta organización se une a la lista de los llamados comités cívicos, que en el contexto boliviano, son utilizados por la derecha para bloquear la gestión progresista del mandatario Evo Morales, que ha respondido ante el Comcipo, con el diálogo para resolver los conflictos y atender sus demandas.

No obstante, el boliviano también advierte sobre la necesidad de crear una estructura de defensa ante este método, que amenaza a la región.

“El nuevo rol de las fuerzas armadas debe ser prepararnos a esos llamados golpes suaves del imperialismo norteamericano, porque todavía nos amenazan a los países que nos hemos liberado económicamente”, sentenció el jefe de Estado boliviano.

 

Venezuela ante Guarimbas y guerra económica

Por su parte, el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, ha tenido que enfrentarse a una guerra económica y a las constantes protestas violentas, entre ellas, las llamadas “Guarimbas”, que dejaron decenas de muertos y centenares de heridos en 2014.

"El poder imperial está intacto y, el poder imperial – así lo creo – ha desarrollado una ofensiva porque ellos creen que pueden revertir los procesos de cambio, progresistas y revolucionarios de América Latina y El Caribe", alertó el mandatario al evaluar las coincidencias que se dan en los demás países latinoamericanos.

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Buitres atentan contra estabilidad en Argentina

Estos hechos se replican en Argentina, donde la mandataria Cristina Fernández, enfrenta un golpe blando ejecutado por la derecha y el Poder Judicial en ese país, sobre todo, por la denuncia que hizo el fallecido fiscal Alberto Nisman y que retomó su colega Gerardo Pollicita, por el supuesto encubrimiento de Irán en el atentado contra la Asociación Mutual Israelita (AMIA), la cual ha sido considerada como una estrategia activa de desestabilización.

Así lo denunció este sábado, cuando recalcó que lo ocurrido en Brasil, Venezuela y Bolivia es una radiografía de lo que viene ocurriendo en su nación desde que ganaron las elecciones presidenciales. 

En enero de 2008, el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich aseguró que el objetivo es “generar es estrépito social”.

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Planes golpistas detrás de paro de transporte en El Salvador

En centroamérica, el mandatario de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén ha tenido que enfrentarse también a los peligros de estos ataques, que se mostraron a través de un paro del transporte público obligado por la pandilla “Maras”, insubordinaciones e intento de protestas de un pequeño grupo de soldados.

El llamado a crear una Comisión Internacional Contra la Impunidad y las medidas de la Sala de lo Constitucional contra las finanzas del Gobierno y otras acciones, según el secretario general del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Medardo González, forman parte de ese objetivo desestabilizador.

Sánchez Cerén apuntó que el partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (Arena) “mantiene una campaña difamatoria y de mentiras para poder volver al Gobierno, y enriquecer a unos pocos”.

Estos casos de manifestaciones, violencia, manipulación mediática y guerra económica en países latinoamericanos de izquierda demuestran la debilidad de liderazgo de la derecha opositora, que se organiza sólo para crear el mismo plan de acción desestabilizador en naciones donde la igualdad, la justicia social y la inclusión están por encima del capitalismo y las prácticas neoliberales. 

 


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