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Para los analistas, el juicio contra Lula es impulsado por sectores que se disputan el control de los recursos del país.

Para los analistas, el juicio contra Lula es impulsado por sectores que se disputan el control de los recursos del país. | Foto: Reuters

Publicado 23 enero 2018

En el juicio a Lula está en juego su candidatura a las elecciones presidenciales de este 2018 pese a que es el candidato con más apoyo popular. 

La cita está fijada para este 24 de enero y el mundo presta especial atención a la resolución del juicio contra el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

Está en juego su candidatura a las elecciones presidenciales de este 2018, tras ser acusado de ser el supuesto dueño de un apartamento en la costa de Guarujá que le habría dado la constructora OAS a cambio de conseguir contratos con la estatal Petrobras.

Si es condenado en segunda instancia tendría que pagar al menos nueve años y medio de prisión. Entretanto, el proceso es calificado como frágil y sin sustento legal.

En el juicio contra Lula se miden fuerzas entre los sectores que se disputan el poder en la nación suramericana por los próximos años, pero también aquellos que apuestan a la reconfiguración política de América Latina.

Mantener el poder sobre los recursos del país

En Brasil, durante 500 años, el poder fue repartido entre dictaduras o en breves y frágiles democracias. No así entre 2003 y 2016, con el Partido de los Trabajadores (PT), con el que el país experimentó un incremento en su desarrollo integral, se recuperó la administración de los recursos nacionales y se consolidaron las políticas en beneficio de la población.

Luego le dio continuidad a esta gestión la presidenta Dilma Rousseff, pero en medio de la pugna por el poder, quedó destituida con el denunciado golpe parlamentario que puso como presidente interino a Michel Temer.

El derechista ahora frente a la Presidencia ha aplicado medidas de corte neoliberal como las privatizaciones y la eliminación de beneficios para los trabajadores.

En septiembre pasado, Lula denunció el plan que calificó como la “caza de brujas” que había iniciado la justicia brasileña. El juez Sergio Moro es acusado de servir a esta tarea y dirigir una persecución judicial contra el líder del Partido de los Trabajadores (PT) que aparece de primero en las encuestas y tiene posibilidares reales de llegar a la Presidencia de nuevo.

“Los conservadores temen su influencia y hacen cálculos para no convertirlo en víctima y aumentar su popularidad, cálculos que hasta ahora se revelan abstractos”, afirma Martin Granovsky.

 

 

Reconfiguración política en América Latina

La pugna por el poder no se limita solo a lo interno de Brasil y el año 2018 se ve como crucial por las elecciones previstas a celebrarse en esos 12 meses.

La derecha retomó su control en la región con el golpe de Estado contra Manuel Zelaya en Honduras en 2009, el golpe parlamentario contra Fernando Lugo en Paraguay en 2012, el juicio político contra Rousseff en 2016 y la victoria electoral de Mauricio Macri en Argentina en 2015.

Granovsky además asegura que la condena a Lula sería “la vuelta de Brasil a los tiempos de la “esclavocracia” y una “lección” para América Latina entera, quieren que “pierda todo sueño de justicia”.

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intereses internacionales como siempre....
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