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Hungría mantiene una implacable política anti-inmigración dirigida por el primer ministro Viktor Orban.

Hungría mantiene una implacable política anti-inmigración dirigida por el primer ministro Viktor Orban. | Foto: Reuters

Publicado 22 septiembre 2017

Aunque Hungría dice rechazar la xenofobia y ser una nación "cristiana", insiste en "el derecho" de impedir el ingreso de refugiados y ha gastado 800 millones de euros para ello. 

El ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de Hungría, Péter Szijjártó, defendió este viernes ante las Naciones Unidas "el derecho" de su nación de impedir el ingreso de refugiados y aseguró que para ello han gastado unos 800 millones de euros. 

Apuntó que "la ola de refugiados ilegales" ha sido alentada por "la esperanza de conseguir una vida mejor", lo que hace que miles de personas corran riesgo. Sin embargo, no mencionó los conflictos en Oriente Medio y África que han obligado a las poblaciones a huir para salvar sus vidas, ni la participación de Estados Unidos y sus aliados europeos en la profundización de estos conflictos. 

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"La alianza en Europa central es fuerte", afirmó y añadió que "encaran desafíos importantes", entre ellos, este flujo de inmigrantes que, según Szijjártó, son aprovechados para "enviar a sus terroristas al continente europeo". 

Aseguró que han movilizado infraestructura física y "recursos humanos" para garantizar el derecho de Hungría a la "seguridad".

"La posición de Hungría es clara, todos los Estados tienen el derecho de garantizar la seguridad para su pueblo... proteger sus fronteras" además de "decidir quién puede entrar en su país y quién no". 

Siguiendo esta línea, Hungría ha construido muros en su frontera para evitar el ingreso de estas personas, ha instalado alambrado y aprobado una ley ley que permite internar a los solicitantes de asilo en centros cerrados durante todo el tiempo que dure la tramitación de sus peticiones. Además, ha hecho acuerdos con los Border Hunters (Cazadores de la Frontera), las nuevas fuerzas de seguridad que reciben entrenamiento express para detener a los inmigrantes y refugiados que llegan a la frontera.

El ministro húngaro aseguró representar a un "país cristiano" que está en "la obligación de ayudar a la humanidad", y por eso, envían recursos a las comunidad de esta religión para ayudarlos a permanecer en sus países mientras dure un conflicto.  

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