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  • Arbenz defendía una reforma agraria para la modernización del agro (Foto: Archivo)

    Arbenz defendía una reforma agraria para la modernización del agro (Foto: Archivo)

Publicado 27 junio 2016

Jacobo Árbenz llegó al poder después de ganar las elecciones en 1950; fue apoyado por los partidos Renovación Nacional y Acción Revolucionaria de la Capital y el partido Integración Nacional de Quetzaltenango. Los obreros, campesinos, maestros y estudiantes le dieron todo su respaldo.

Millones de guatemaltecos conmemoran este lunes 62 años del golpe de Estado de 1954 contra el entonces presidente constitucional Jacobo Arbenz, una operación que estuvo planificada y dirigida por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por su sigla en inglés), evento que algunos han llamado “El Guatemalazo”.

La gestión de Arbenz fue también conocida como el Segundo Gobierno de la Revolución, ya que puso en marcha una reforma agraria para promover la modernización del agro y la disolución de las formas de trabajo arcaicas prevalecientes en el campo guatemalteco.

La visión progresista y social de Arbenz amenazó la hegemonía de la transnacional estadounidense United Fruit Company -que manejaba los hilos económicos de la nación centroamericana- y por ello fue acusado de “comunista” por la oligarquía guatemalteca.

>> El rol de Estados Unidos en la crisis política de Guatemala

El líder social guatemalteco fue derrocado gracias al apoyo militar de Washington (EE.UU.), que organizó desde Honduras acciones militares con mercenarios hondureños, para atentar contra la vida del Mandatario.

Finalmente, su gobierno progresista fue sustituido por una brutal dictadura militar dirigida por Carlos Castillo Armas (1954-1957), a quien los sectores populares de esa nación lo recuerdan como “el traidor de la patria”.

El Golpe de Estado de 1954 es reseñado históricamente como uno de los momentos cruciales en las que se perjudicó, de forma atroz, al pueblo de Guatemala y su desarrollo democrático y social.

Aquel año, Guatemala estaba en manos de unos pocos grandes hacendados y de la gran empresa estadounidense que explotaba el banano como producto principal de la economía nacional, sometiendo a los trabajadores a un régimen de “semiesclavitud” con fuertes desplazamientos migratorios internos de la población.

El ascenso de Arbens significó la introducción de pequeños cambios que pudieron suponer alteraciones de esas duras condiciones de trabajo, pero también sobre la estructura económica y política del país; un hecho que entorpecía los intereses de la oligarquía gualtemalteca y norteamericana, para ese entonces, grandes aliados.


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