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Publicado 12 mayo 2016

Michel Temer es presidente interino de Brasil tras aprobarse el impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, electa mediante el voto popular.

Michel Temer asumió este jueves como presidente interino de Brasil durante una ceremonia privada celebrada en la sede del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), donde prometió cambios severos en la economía, principalmente en cuanto a la potenciación del sector privado.

Durante su primera intervención como mandatario interino, recalcó que una de las principales medidas será "recuperar" la economía de Brasil a través de convenios con el sector privado. "El Gobierno no puede sobrellevar todas las demandas de un pueblo, se necesita la inversión privada y eso es lo que yo haré", aseguró.

El político, acusado de corrupción, dijo que mantendrá los programas sociales emprendidos por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sin embargo, su proyecto de Gobierno orientado a la privatización contrasta sus declaraciones. 

Temer pasó a ser el presidente interino de Brasil luego de que la mandataria Rousseff, elegida con 54 millones de votos populares, fuera separada de su cargo por seis meses para enfrentar un juicio político, pese a que no existen pruebas en su contra de supuesta tergiversación de cifras durante su Gobierno.

¿Qué sigue tras el juicio político de Dilma Rousseff?

Sostuvo que se mantendrán todas las garantías políticas, monetarias y fiscales mientras se anuncien los nuevos cambios para mejorar la presunta crisis económica. "Se están haciendo estudios para eliminar los cargos condicionados y funciones gratificadas dentro del Gobierno", dijo

El Senado aprobó el proceso de impeachment en la madrugada de este jueves con 55 votos a favor, 22 en contra y 1 abstención (de 78 de los 81 miembros del cuerpo colegiado).

En este período las autoridades brasileñas se encargarán de encontrar las pruebas que no fueron presentadas ni en la Cámara baja, ni en el Senado y que pese a ello fue aprobado el juicio político, un hecho que es considerado por analistas como un golpe de Estado.

La acusación contra Rousseff es la supuesta violación de normas fiscales al presuntamente incurrir en maniobras contables "ilegales" para "maquillar" los resultados del gobierno en 2014 y 2015, modificar los presupuestos mediante decretos, acumular deudas y contratar créditos con la banca pública.

Líderes de toda Latinoamérica han expresado su rechazo al golpe de Estado parlamentario en Brasil y han reiterado que Rousseff sigue siendo la presidenta constitucional por haber sido reelecta por la mayoría de los habitantes de su país. 

El especialista Beto Almeida dijo en entrevista exclusiva para teleSUR, que para el pueblo y en especial para los movimientos sociales de izquierda, las próximas semanas se traducen en una lucha constante y obligatoria en la calle para hacer ver a los brasileños y al resto del mundo a lo que están expuestos tras la separación de la Jefa de Estado del poder.

A su juicio, el programa de Gobierno de Temer podría atentar contra los logros sociales alcanzados en los últimos años por la abanderada del Partido de los Trabajadores (PT) y acabar con el deseo de los más de 54 millones de votantes que reeligieron un Gobierno popular y no neoliberal e impuesto de manera ilegal. 


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