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"Tengo una advertencia para los filtradores: no lo hagan", dijo Sessions.

"Tengo una advertencia para los filtradores: no lo hagan", dijo Sessions. | Foto: EFE

Publicado 4 agosto 2017

La última filtración de información clasificada se conoció este miércoles, cuando el diario The Washington Post publicó el contenido íntegro de sendas conversaciones de Trump con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el primer ministro australiano, Malcolm Turnbull.

El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, aseguró este viernes que va a perseguir duramente las filtraciones de información que se han realizado en el gobierno de Donald Trump. 

Mediante una rueda de prensa con el director nacional de Inteligencia, Dan Coats, Sessions aseveró que desde enero el Departamento de Justicia ha "triplicado el número de investigaciones activas de filtraciones" y ha presentado cargos contra "cuatro personas" por revelar sin autorización información clasificada, aunque no reveló detalles de esos casos concretos.

La comparecencia se enmarca en los intentos del presidente estadounidense de atajar las filtraciones que están plagando los primeros meses de su Administración.

Desde que Trump llegó al gobierno, las filtraciones de información desde el Ejecutivo se han transmitido sin cesar a la prensa, entre ellos los contactos de miembros del equipo presidencial con funcionarios o representantes del Gobierno ruso.

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El fiscal señaló que "esta cultura de filtraciones debe cesar", además pidió a todas las agencias del Gobierno y al Congreso que tomen medidas para que sus empleados no decidan filtrar a la prensa informaciones clasificadas.

Tanto Sessions como Coats afirmaron que las filtraciones son graves, dañan la seguridad nacional y ponen en riesgo a los estadounidenses.

"Toda revelación fuera de los canales autorizados es una ofensa criminal", detalló Coats, quien prometió que se identificará a los informadores, se pedirá al FBI que los investigue y se presentarán cargos penales contra ellos.

Trump ha llegado a decir que el verdadero escándalo, más que la posible colusión de su campaña con Rusia para atacar a la rival demócrata Hillary Clinton en los comicios de diciembre pasado, son esas filtraciones.

Ese tipo de conversaciones se mantienen bajo alto secreto, aunque los detalles de las llamadas se han ido conociendo desde poco después de que se produjeran.

Para limitar las filtraciones, los responsables de comunicación de la Casa Blanca han amenazado a sus subalternos con represalias y han comenzado a compartir información sensible con un círculo reducido de leales a Trump.


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