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Trump ganó por mayoría de votos electorales no por los populares, así lo establece el sistema electoral de ese país.

Trump ganó por mayoría de votos electorales no por los populares, así lo establece el sistema electoral de ese país. | Foto: TeleSUR

Publicado 10 noviembre 2016

Para ganar las elecciones en EE.UU. se debe ganar en muchos estados aunque sea por un voto de ventaja que ganar en unos pocos estados por una abrumadora ventaja de millones de votos.

Los sistemas electorales, en general, otorgan la victoria al candidato que recibe más votos pero el de Estados Unidos es distinto. En ese país la elección presidencial es una votación indirecta, gana el candidato que consiga más colegios electorales, no la mayoría de votos. 

Los ciudadanos con su voto escogen lo que se conoce como Colegio Electoral, un organismo conformado por 538 electores procedentes de todos los estados y de la capital Washington D.C. Por tanto es necesario obtener al menos 270 para ganar las elecciones. 

La candidata por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, ganó el voto popular al obtener 59 millones 926 mil 653 votos, es decir, más de 200 mil votos por encima de Donald Trump, pero perdió las elecciones porque obtuvo 228 votos electorales de los 270 que como mínimo debe alcanzar el candidato.

El voto electoral por encima del popular


De las 45 elecciones presidenciales en cinco oportunidades ha sido elegido presidente el candidato con menos votos: 1824, 1876, 1888, 2000 y 2016.

El caso más reciente se presentó el 8 de noviembre cuando Donald Trump obtuvo menos votos que su rival Hillary Clinton, pero más colegios electorales: 279. La candidata Hillary Clinton superó a Trump en la cantidad de votos populares (59 millones 814 mil 018 votos) pero sólo obtuvo 228 votos electorales.

Bush vs. Gore


En el año 2000 George W. Bush obtuvo 50 millones 456 mil 002 votos populares y 271 votos electorales, cantidad que le fue suficiente para ganar la presidencia.

El candidato por el Partido Demócrata, Al Gore, ganó las elecciones populares al obtener 50 millones 999 mil 897 votos, es decir, 543 mil 895 votos más que Bush, pero perdió las elecciones por solo sumar 266 votos electorales.

En las elecciones del 2000 la disputa se centró en los votos del estado de Florida, que en ese año era gobernada por Jeb Bush, hermano del candidato republicano. El gobernador usó su poder para influenciar política y estratégicamente en las elecciones en ese estado.

Debido a las complicaciones surgidas en Florida, el Tribunal Supremo de Justicia, de mayoría conservadora, fue quien decidió adjudicar la victoria al candidato George W. Bush.

La diferencia entre Bush sobre Al Gore en Florida fue de 537 papeletas; al menos 600 mil ciudadanos de ese estado tenían prohibido votar en el 2000 por estar o haber estado en prisión. Florida es un estado clave en cualquier proceso electoral, y sus leyes privan a 1.6 millones de personas del derecho al voto por diversas razones.

Los principios ancestrales de Estados Unidos se deben a su origen federal. Desde su independencia de Inglaterra, las trece colonias fundadoras establecieron la norma de que la elección del presidente se realiza de acuerdo a la decisión de las autoridades de cada estado y no del pueblo.

El ganador se lleva todo


Si un candidato gana con 51 por ciento de los votos de los representantes en un estado, automáticamente gana todos los votos electorales de ese estado.

Si gana por un punto porcentual se lo lleva todo, pero si pierde por ese mismo margen mínimo, no se lleva nada. A partir de esa premisa las cartas están echadas tradicionalmente en algunos estados, por ejemplo, California para los demócratas y Alabama para los republicanos.

Mientras se dibuja el mapa electoral con el juego del descarte, la importancia va aumentando en los estados que históricamente han sido indecisos, o que las encuestas los señalan así. Si un estado ya se da por ganado o por completamente perdido no tendrá mayor atención.

La división electoral también hace que estados pequeños tengan demasiados representantes en el Colegio Electoral. Según un censo de 2010, un ciudadano en Wyoming tiene más del triple de peso en votos que uno en california.

En 2011, el 62 por ciento de los estadounidenses se mostró a favor de una enmienda constitucional para pasar al voto directo, según encuesta de Gallup. Pero el Gobierno sigue apostando por el método “representativo”. 


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