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Publicado 23 octubre 2014

España se mantiene bajo masivas protestas de estudiantes que piden la derogación de la llamada "Ley Wert", que estipula, entre otras cosas, la segregación de alumnos por sexo, la relegación de idiomas autonómicos, la imposición de directores de centros y una visión neoliberal de la educación.

Estudiantes españoles continúan protestando en rechazo a los recortes en educación y por la retirada de la Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), también conocida como Ley Wert, en el marco de las 72 horas de huelga continua.

Los estudiantes integrados en el Sindicato de Estudiantes (SE) de España- que cumple este jueves su tercer día de huelga de alumnos de las enseñanzas medias y universidad- recorrieron el centro de Madrid como parte de 43 movilizaciones que se realizaron en el país para pedir la dimisión del primer ministro de Educación, José Ignacio Wert, el cese de los recortes y la derogación de la Lomce.

En las protestas participaron maestros, docentes, estudiantes, padres de alumnos y defensores de la educación pública, con el fin de que se produzca un cambio en las políticas públicas sobre educación.

Las manifestaciones finalizarán este viernes con una nueva marea verde a la que convocan "a toda la comunidad educativa".

La huelga de 72 horas cuenta con el apoyo de Comisiones Obreras, CGT, las Marea Verde, Blanca y Granate, Movimientos de Renovación Pedagógica, Izquierda Unida, Podemos, las plataforma de Afectados por la Hipoteca y las Preferentes, Ecologistas en Acción y un gran número de colectivos sociales y vecinales, según medios locales.

Ahora, ¿Por qué protestan los estudiantes en España?

Desde que apareció el primer borrador del anteproyecto de la nueva legislación en septiembre de 2012, se han alzado voces contrarias a dicha reforma. Los movimientos sociales y estudiantiles la han tildado como una “ley sin justificación”, “sexista”, “clasista”, “partidista” e incluso “antieducativa”.

1.- Falta de democracia

Uno de los principales pilares de la Lomce es la denominada “autonomía de centros”. Según el ministro Wert es necesaria porque “la posibilidad de perseguir métodos pedagógicos propios, de especializarse y de ajustarse a la demanda social con libertad traerá mejores resultados educativos”.

Para la plataforma ‘Stop Ley Wert’ y la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), esto relegará a los consejos escolares –integrados por padres, alumnos y docentes, y que actualmente tienen capacidad de decisión sobre algunos aspectos del centro– a simples órganos consultivos.

De hecho, un director de centro será nombrado directamente por la Administración y no elegido democráticamente por su comunidad educativa. Este tendría poder para tomar decisiones relevantes, así como contratar o despedir al personal y gestionar la económica de los colegios sin contar con el consejo escolar.

2.- Segregación en las aulas

La parte más polémica de la reforma es, sin duda, la separación de los alumnos por sexo. La Ley Wert prorroga los conciertos a los centros que segregan al alumnado por sexo, a pesar de las sentencias del Tribunal Supremo en contra de la medida.

En el aspecto evaluativo, “la introducción de las reválidas (5 pruebas externas: en 3º y 6º de primaria, en 3º y 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y al acabar el Bachillerato) y de la segregación del alumnado desde 1º de la ESO son una de las medidas que más daño va a hacer al sistema educativo y al alumnado”, de acuerdo con la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León (STE de C. y L.), integrada por todos los sindicatos provinciales de Trabajadores de la Enseñanza (STEs) de la región castellano-leonesa.

El sindicato afirma que “tras las reválidas de 3º y de 6º de primaria, con carácter “orientador” para los centros y las familias, se puede producir un hecho insólito: a los 11 o 12 años, tras cursar primero de la ESO sin alcanzar los objetivos del curso, un chico o una chica puede ser catalogado ya como inservible para continuar los estudios, ser segregado y derivado a una vía que no tiene retorno, hacia la exclusión de por vida, ocultando el problema del llamado ´fracaso´ escolar.

3.- Idiomas autonómicos relegados

La nueva ley divide las materias entre ‘Troncales’, ‘Especificas’ y ‘de Especialización’. El Estado español fija los contenidos y el horario mínimo de las materias instrumentales, es decir, las troncales, que son Lengua Castellana, Matemáticas, Lengua Extranjera, Ciencias Sociales, Biología y Geología, Física y Química, Geografía e Historia.

Estas asignaturas troncales ocuparán por lo menos el 50 por ciento del horario. Para el resto de asignaturas, las ‘Específicas’, como Plástica, Religión, Música o Educación Física, las autonomías y los centros escolares tendrán mayor flexibilidad para fijar los contenidos y los horarios.

El tercer bloque de asignaturas, las ‘de Especialidad´, está compuesto por las lenguas cooficiales y otras materias aún por determinar. Regiones como Cataluña o el País Vasco rechazan que el Castellano y el Inglés sean obligatorios; el Francés, optativo; y el Catalán, el Gallego o el Vasco, aunque obligatorias, tendrían un horario reducido y no serían evaluables en pruebas estatales.

4.- Reforma neoliberal

“Mercado”, “competitividad”, “resultados” o “rendimiento económico” son palabras de uso recurrente en la Lomce.

“La educación es el motor que promueve la competitividad de la economía y el nivel de prosperidad de un país. Su nivel educativo determina la capacidad de competir con éxito en la arena internacional y de afrontar los desafíos que se planteen en el futuro”, indica el texto evidenciando el profundo carácter neoliberal de la ley.

Tras estas jornadas de protesta, los estudiantes planean organizar una huelga general en noviembre.


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