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El año pasado, en protesta por la alimentación forzada a la que son sometidos los presos de Guatánamo, el rapero Mos Def se sometió a estas técnicas. (Foto: Archivo)

El año pasado, en protesta por la alimentación forzada a la que son sometidos los presos de Guatánamo, el rapero Mos Def se sometió a estas técnicas. (Foto: Archivo)

Publicado 16 julio 2014

Un enfermero militar se negó a alimentar a la fuerza a los presos de Guantánamo que se encuentran en huelga de hambre. Se trata del primer caso de rebelión ante este tipo de prácticas que se llevan a cabo en la prisión estadounidense.

El prisionero Abu Wael Dhiab narró lo sucedido a su abogada, Cori Crider, que se refirió al enfermero como "el primer objetor de conciencia militar" de Estados Unidos en los 18 meses de huelga de hambre, según un diario estadounidense. La jurista señaló que el individuo es un oficial de origen hispano, de unos 40 años.

A pesar de la rebelión del oficial, el vocero de la prisión, capitán de navío, Tom Gresback, aclaró que la negativa del funcionario no tuvo impacto en las operaciones habituales de apoyo médico en la base. En tanto, el militar fue trasladado a realizar "servicios alternativos", según Gresback.

A mediados del 2013 más de 100 detenidos estuvieron en ayuno total, de los cuales 46 recibían alimentación forzosa mediante tubos por las vías digestivas, según el mando militar estadounidense. Desde diciembre pasado el Pentágono ha negado a la prensa el acceso a información sobre el tema.

En junio del año pasado un prisionero argelino en huelga de hambre dentro de la ilegal cárcel, denunció ser víctima de un doloroso proceso de alimentación forzosa que le provocó trastornos psicológicos, vómitos y fuertes dolores abdominales.

"Cuando nos alimentan mediante el uso de la fuerza, nos sujetan los pies con cadenas de metal y con grilletes nos atan los brazos y manos sobre nuestro estómago. Luego nos acuestan en una camilla y nos atan a ella con correas de fuerza para inducirnos los alimentos”, detalló Ahmed Belbacha.

El prisionero, de 43 años de edad, relató a su abogado que el proceso de alimentación forzosa "duele mucho" y que muchos prisioneros vomitan y sufren “dolores insoportables” como consecuencia de los maltratos de los cuales son víctimas.

teleSUR te invita a conocer: EN CIFRAS: 12 años del infierno de Guantánamo


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