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Manifestantes piden que se retire la bandera confederada que se encuentra en Columbia, Carolina del Sur.

Manifestantes piden que se retire la bandera confederada que se encuentra en Columbia, Carolina del Sur. | Foto: EFE

Publicado 22 junio 2015

El episodio acontecido en Charleston se enmarca dentro de una estructura de racismo que nunca se extinguió en el país y que, por el contrario se acrecentó desde que el primer presidente negro, Barack Obama, asumiera en 2008.

Dylann Roof (21), atravesó las puertas de la iglesia Metodista Africana Episcopal Emmanuel, se sentó y compartió una hora de estudios bíblicos con un grupo de feligreses afroamericanos; a quienes no les sorprendió la llegada de un joven blanco, como tantos que iban a conocer la iglesia más antigua del sur de Estados Unidos. Lo que jamás imaginaron que Roof sacaría su arma y en nombre de una cruzada racial asesinaría a nueve personas del grupo.

“Ustedes violan a nuestras mujeres y tomaron el país”, gritaba el agresor, mientras no dejaba de disparar, relató la única testigo que el asesino dejó escapar para que contara lo que allí pasara.

Este asesinato en masa es el más grande que se haya cometido en una iglesia desde 1991, cuando fueron asesinados nueve personas en un Templo Budista en Arizona. Aunque muchos recuerdan también el año 1963, cuando miembros del Klu Klux Klan pusieron una bomba en una iglesia bautista en Birmingham, Alabama, causando la muerte de cuatro niñas afroamericanas. Justamente fue en ese 1963 que otro Dylan, pero con una sola (ene), también de 21 años y de nombre Bob, debutaba en tv cantándole a la paz e igualdad entre los hombres,con su ``Blowind in the Mind’’.

Lea aquí: Autor de ataque en Carolina del Sur apoya supremacía racial

El episodio acontecido en Charleston se enmarca dentro de una estructura de racismo que nunca se extinguió en el país y que, por el contrario se acrecentó desde que el primer presidente negro, Barack Obama, asumiera en 2008. El hecho que Dylann Roof fuera fotografiado con banderas de Rhodesia y Sudáfrica y que la matrícula de su automóvil fuera la bandera de la Confederación, refleja un síntoma del pensamiento de miles de personas del sur de Estados Unidos, que todavía reivindican los ideales esclavistas del General Lee y los grandes propietarios de tierras que lucharon por sostener el esclavismo para sus propios beneficios.

Muchos partidarios del Partido Republicano no ocultan sus simpatías hacia estos movimientos, y los reivindican en sus discursos, mientras otros usan la violencia con el deseo de perpetuar un sistema de superioridad racial.

Según Southern Poverty Law Center, desde el año 2000 se produjo un aumento de estos grupos violentos. En el caso de Supremacía Blanca (White Supremacy en sus siglas en inglés) pasó a tener en el año 2000, 602 grupos, y 930 en el 2014, mientras que Patriotas (Patriots en sus siglas en inglés), 149 grupos en el 2008 a mil en 2014, en todo el país. Estos grupos fueron responsables de atentados armados, los más conocidos Oklahoma, en 1995, y Arizona en 2011, donde la representante Gabrielle Giffords del Partido Demócrata fue baleada.

En Carolina del Sur hay 37 grupos de Supremacía Blanca, grupo al cual adhería el autor de la masacre de Charleston, quien según confesara a sus amigos quería iniciar una guerra contra los afroamericanos.

A pesar de que este asesinato está siendo investigado como crimen de odio, no todos se cuestionan la base social y cultural que dio como resultado que alguien de 21 años emprendiera esta matanza.

Uno de los símbolos aceptados por el 73% de la comunidad blanca de Carolina del Sur es la bandera de la Confederación, que desde el año 1962 flameó en el Capitolio de Charleston, en desafío al creciente movimiento de derechos civiles emprendidos por el Reverendo Martin Luther King. La bandera nunca faltó en los grandes actos de la ciudad, y en las universidades del estado. En los grandes momentos históricos que los sureños se vieron amenazados, se incrementaba su unidad en torno a la bandera; cuando el presidente Harry Truman quiso integrar las fuerzas armadas y abogó por los derechos civiles, aumentó la fuerza del Ku Klux Klan y los políticos del sur salieron con la bandera a arremeter contra el presidente Truman.

Cuando los estudiantes universitarios apoyaron la campaña presidencial segregacionista de Strom Thurmond en 1948, ondearon banderas confederadas. Aunque siempre los habitantes del sur se referían a su bandera como un símbolo cultural, un periódico de la época, el Afroamericano, mencionó que: “La bandera de la Confederación significa la esclavitud y la degradación humana, rebelión y traición, derramamiento de sangre y segregación’’.

Por eso desde el año 1972 los afroamericanos han luchado por la destitución de esta insignia. Recién en 1994 la legislatura consideró este pedido y en el 2000 se llegó a un acuerdo después que 50 mil personas marcharon para exigir que se remueva la bandera; finalmente se la trasladó desde la cúpula del Capitolio a un edificio cercano, donde se encuentra el monumento al soldado confederado.

En estos días, después de la matanza en Charleston, el Presidente Obama opinó “que la bandera tendría que estar en un museo”, y Cornell Brooks, presidente de NAACP (National Association for the Advancement of Colored People, en sus siglas en inglés), comentó “hay que bajar la bandera, un símbolo de odio e inspiración para la violencia”.​


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