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Publicado 28 noviembre 2015

El conflicto político entre ambas potencias se ha profundizado desde mediados de noviembre.

Del 30 de noviembre al 11 de diciembre se lleva a cabo en París la XXI Conferencia Internacional de la Organización de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), en la que Estados Unidos y Francia ya han demostrado tener posiciones contrapuestas con respecto al alcance de un posible acuerdo.

En la cita, que reúne a los mandatarios, jefes de Estado y representantes de 195 países, el punto de conflicto central es si los acuerdos surgidos allí sobre la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) es vinculante o no.

¿Choque de intereses entre Estados Unidos y Francia en la COP21?

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, declaró el pasado 12 de noviembre al Financial Times que dicho acuerdo, que busca limitar las emisiones de GEI potencialmente catastróficas para el planeta "seguramente no será un tratado" vinculante.

La posición oficial estadounidense desencadenó una respuesta inmediata de Francia.

"El acuerdo será vinculante o no habrá acuerdo", replicó ese mismo día el presidente francés Francois Hollande, quien respaldó una anterior declaración de su canciller Laurent Fabius en rechazo a las declaraciones de Kerry.

Lea también → El mundo reclama acuerdo contra cambio climático

Fabius afirmó que la responsabilidad jurídica del acuerdo la tendrán los juristas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), quienes a su juicio discutirán sobre si debe denominarse "tratado o un acuerdo internacional”.

“Es obvio el hecho que ciertas disposiciones deberían tener un efecto práctico y ser vinculantes legalmente, así que no confundamos las cosas, que tal vez es lo que ha hecho el señor Kerry", sostuvo el canciller de Francia, país que representa también la posición de la Unión Europea.

Antecedentes: Kioto y Copenhaue

En 1997, los países desarrollados lograron un primer acuerdo climático conocido como Protocolo de Kioto, con el propósito de reducir las emisiones de GEI.

Este protocolo entró en vigor en 2005 pero tenía una excepción: Estados Unidos nunca lo ratificó a pesar de que 187 otros Estados sí lo hicieron.

Parte de sus propósitos fijan lo siguiente:

-Establecer políticas nacionales de reducción de las emisiones tales como: incremento de la eficiencia energética, fomento de las formas de agricultura sostenibles, desarrollo de fuentes de energías renovables, entre otras.

-Cooperar con las demás Partes contratantes por medio del intercambio de experiencias o datos, coordinación de las políticas nacionales.

¿Sabías que?: Estados Unidos emite anualmente cinco millones 844 mil toneladas de dióxido de carbono (CO2), el segundo mayor emisor detrás de China. Canadá se retiró antes de culminar el primer período de compromiso.

Para 2009 se abrió una nueva posibilidad de alcanzar un acuerdo que tenía como meta limitar a 2 grados celsius el calentamiento global; la negociación fracasó.

En aquella ocasión el líder venezolano Hugo Chávez lanzó una advertencia:

“No cambiemos el clima ¡Cambiemos el sistema! Y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta”.

Asimismo, emplazó a los países desarrollados a comprometerse con la reducción de emisiones de GEI.

“Los países desarrollados deberían establecer compromisos vinculantes, claros y concretos en la disminución sustancial de sus emisiones y asumir obligaciones de asistencia financiera y tecnológica a los países pobres para hacer frente a los peligros destructivos del cambio climático”, afirmó.

En el hemisferio norte las concentraciones de CO2 sobrepasaron el valor simbólico de 400 ppm en marzo de 2014. En el mismo período pero de 2015 la concentración atmosférica media mundial de CO2 también rompió la barrera de 400 ppm.

El último informe de la Organización Mundial de la Meteorología (OMM) reveló que en 2014 la cantidad de GEI alcanzó una cifra récord de 397.7 partes por millón (ppm).

COP21

París representa un segundo intento de establecer un acuerdo climático para la reducción de emisiones de GEI como el CO2.

El cambio climático en Estados Unidos es un tema que siempre ha tenido la negativa del Congreso, mayormente republicano, ya que se considera contrario a los intereses económicos de ese país.

Dos candidatos republicanos, Donald Trump y Marco Rubio, no creen que el cambio climático sea un fenómeno generado por la actividad humana.

Hollande afirmó a mediados de noviembre comprender que Estados Unidos "tenga problemas con su Congreso, es algo totalmente legítimo".

Para el presidente galo "es necesario dar al acuerdo de París, si se llega a un acuerdo, un carácter vinculante, en el sentido de que los compromisos que se adopten deberán ser cumplidos y respetados".

El jefe de Estado francés ha incluso abierto la posibilidad de crear un "Consejo de Seguridad medioambiental", que se encargaría de verificar lo acordado en la COP21.

Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel espera que en la COP21 se puedan lograr acuerdos vinculantes entre las naciones presentes.

“Debemos lograr ponernos de acuerdo sobre un mecanismo de verificación vinculante en derecho internacional para que este siglo pueda ser llamado de forma creíble el siglo de la descarbonización”, expresó Merkel el pasado miércoles.​

¿Sabías que?

Según la OMS el cambio climático causará anualmente unas 250 mil muertes adicionales entre 2030 y 2050; 38 mil por exposición de personas de la tercera edad al calor; 48 mil por diarrea; 60 mil por paludismo; y 95 mil por desnutrición infantil.

El Informe Planeta Vivo 2014, publicado por el el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), advierte sobre el impacto del cambio climático sobre especies como el panda, el oso polar, el orangután de Sumatra, la tortuga verde y el coral cuerno de alce.

El análisis de la WWF revela que de 10 mil poblaciones de vertebrados - mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios - ha disminuido un 52 por ciento entre 1970 y 2010.

Solo en 2011, se liberaron 34 mil millones de CO2 a la atmósfera, según indica el último informe de la Base de Datos de Emisiones para la Investigación Global Atmosférica (EDGAR).


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