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  • Marc Wilmonts le cambió la cara al equipo, al extremo de ser comparado con los magníficos Diablos Rojos belgas.
(Foto: Archivo)

    Marc Wilmonts le cambió la cara al equipo, al extremo de ser comparado con los magníficos Diablos Rojos belgas. (Foto: Archivo)

Publicado 5 junio 2014

Una de las grandes atracciones del Mundial de fútbol de Brasil 2014, será ver hasta que ronda puede avanzar la talentosa selección de Bélgica, cuyo principal referente es Eden Hazard, un genio precoz digno del Balón de Oro.

Hazard lidera la generación más prominente de Bélgica en las dos últimas décadas. Dotado de una técnica sobrenatural, el centrocampista del Chelsea exhibe facilidad en los regates, formidable visión de juego, aceptable precisión en sus pases y una destacada facilidad goleadora.

La fase de clasificación de Bélgica ha sido casi perfecta. En diez partidos, ganó ocho, incluidos los cinco como visitante, empató dos y apenas recibió cuatro goles.

Además del talento de sus futbolistas, el regreso del seleccionado belga a esta Copa Mundial de fútbol, está directamente relacionado con el trabajo de su entrenador Marc Wilmonts, que le gusta el juego ofensivo, sin despreciar la intensidad en la recuperación del balón.

Wilmonts llegó al banquillo en 2012 y le cambió la cara al equipo, al extremo de ser comparado con los magníficos Diablos Rojos belgas de finales de la década de los 80 y principios de los 90 del siglo pasado.

Los belgas debutarán en la Copa del Mundo contra Argelia el próximo martes 17 de junio, y luego jugarán contra Rusia (domingo 22) y también con Surcorea (jueves 26).

Estos noveles jugadores acuden a Brasil sin presión. Deberían superar sin problemas la primera fase y a partir de ahí, a soñar. No será un rival fácil y la única duda es saber cómo gestionarán estos futbolistas la presión de sentirse observados en su primera participación en un Mundial.


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