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La democratización y la lucha por los recursos son demandas populares que aun siguen vivas en el país norteamericano.

La democratización y la lucha por los recursos son demandas populares que aun siguen vivas en el país norteamericano. | Foto: Más México

Publicado 20 noviembre 2017

Para el historiador Luis García Ruiz, al igual que hace más de 100 años, en la nación persisten las condiciones de inequidad, desigualdad, despojo, falta de acceso a oportunidades y una democracia irreal.

A 107 años del estallido de la Revolución Mexicana, poco puede celebrarse en un país donde los trabajadores cada vez están más desprotegidos con un contrato laboral menos flexible, una educación y un campo que poco a poco son sometidos a las reglas del mercado neoliberal.

La ciudad de México fue un escenario marginal durante los años de la Revolución, que inició en México un 20 de noviembre de 1910. Los acontecimientos, en su mayoría, ocurrieron en el campo mexicano y sus actores protagónicos fueron campesinos.

Los hechos precursores del movimiento revolucionario fueron, la desigualdad, la pobreza, la improductividad de la tierra y la falta de democracia que se argumentaba. Obreros de aquella época soñaban con una legislación que les ofreciera un mínimo de protección contra el abuso de los poderosos. La clase trabajadora quería mejoras laborales.

Estallido por desigualdad social

El investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales del país norteamericano, Luis García Ruiz,  resaltó que a lo largo de los años este acontecimiento histórico ha sido mitificado y, por lo mismo, se ha pensado que el detonante principal fue únicamente la desigualdad social que se vivía a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Para García, al igual que hace más de 100 años, en la nación persisten las condiciones de inequidad, desigualdad, despojo, falta de acceso a oportunidades y una democracia irreal.

"Mientras prevalezcan estas condiciones siempre habrá reclamos que harán referencia a la Revolución Mexicana, aunque ya no en términos de un lenguaje político-demagógico que ayudó a sustentar la ideología del Estado mexicano durante el siglo XX", expresó el historiador.

A partir de la aplicación de las políticas neoliberales, los problemas sin resolver, como las desigualdades o la falta de un Estado democrático, ha hecho que los principios que impulsaron la Revolución Mexicana se hayan venido desmontando. 

Actualmente, acotó, los derechos de los trabajadores han sufrido una ofensiva con la flexibilización de los contratos laborales.

 

el caso de la educación, progresivamente marcha hacia una mercantilización, es decir, cada vez está más sometida a las reglas del mercado, y pese a las constantes reformas educativas (que han sido muchas) no se ha logrado abatir el rezago educativo.

El Estado se desatendió del campo y la población quedó a su suerte; aparecieron fenómenos como la migración, desempleo, empobrecimiento, inseguridad y otros.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, se refirió al caso de México como uno de los países más preocupantes en cuanto a la desigualdad social, debido a que dos terceras partes de la riqueza total están en manos del 10 por ciento de las familias del país, y el uno por ciento de las familias acaparan más de un tercio.

"Si todos los países de la región están comprometidos con el cumplimiento de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, es fundamental avanzar no solo en la superación de la pobreza, sino también de la extrema concentración de la riqueza”, expresó la directora de la División de Desarrollo Social de la Cepal, Laís Abramo.

Mientras que el informe de Desigualdad extrema de México elaborado Oxfam, confederación internacional que realizan labores humanitarias en 90 países, indicó que la nación es la segunda economía más fuerte de Iberoamérica, y más de la mitad de sus habitantes (54,4 por ciento) permanece en pobreza y se encuentra entre las 25 naciones con mayor desigualdad. 

Mientras la riqueza de los 4 millonarios más ricos del país azteca representan el 9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cada vez más mexicanos viven en pobreza y en pobreza extrema, reafirma el estudio.

Demandas populares son las mismas

Los historiadores mexicanos Felipe Ávila y Pedro Salmerón coincidieron que la democratización y la lucha por los recursos son demandas populares que aún siguen vivas en el país norteamericano.

“Lo podemos ver cuando recorremos las colonias populares, ejidos, escuelas, en las manifestaciones magisteriales e indígenas, nos damos cuenta cómo las personas están luchando por lo mismo que hace 100 años”, comentó Ávila.

El acceso a la educación, el ejercicio del derecho a la salud, el disfrute y expresión de la cultura, la generación de empleos y construir un  mejor futuro basado en el reconocimiento del presente y la lección del pasado, también reclaman en la actualidad los mexicanos.

“El espíritu de cambio que trajo la Revolución Mexicana de un siglo llegó para quedarse", resaltó el escritor mexicano Héctor Aguilar Camín.


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