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"La situación es horrible. Padres e hijos han quedado separados, algunos se han perdido, otros están muertos", manifestó un habitante de Rajine.

"La situación es horrible. Padres e hijos han quedado separados, algunos se han perdido, otros están muertos", manifestó un habitante de Rajine. | Foto: EFE

Publicado 30 agosto 2017

El organismo internacional advirtió que este número podría aumentar considerablemente en los próximos porque cientos de rohingya están atrapados entre ambos países. 

Al menos 18.000 rohingya han huido en una semana a Bangladesh para escapar de la violencia registrada en el estado birmano de Rajine, que desde el pasado viernes ha dejado un centenar de muertos, informó este miércoles la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El organismo internacional advirtió que este número podría aumentar considerablemente en los próximos porque cientos de rohingya están atrapados entre ambos países. 

"La situación es horrible. Están quemando casas y la gente sale corriendo. Padres e hijos han quedado separados, algunos se han perdido, otros están muertos", contó Abdulá, un rohingya de 25 años del pueblo de Mee Chaung Zay, en Buthidaung (Rajine), que se prepara para ir al país vecino.

Desde el 25 de agosto en el oeste de Birmania (Myanmar) se han registrado una serie de ataques y ha obligado a sus habitantes a escapar hacia Bangladesh a través del río Naf.

Foto: EFE

El Ministerio de Exteriores bangladesí manifestó en un comunicado su "preocupación por las pérdidas de vidas humanas en los ataques" y advirtió del agravamiento de la crisis en la frontera.

"Miles de civiles indefensos, incluidos mujeres, niños y ancianos del estado de Rakhine, se han congregado cerca de la frontera y ha hecho intentos de cruzar a Bangladesh", aseguró el ministerio.

La milicia Ejército de Salvación Arakan Rohingya (ESAR) asumió la responsabilidad por los ataques a más de 25 puestos de control y admitió que fueron en defensa de comunidades musulmanas rohinyá que habían sufrido abusos a manos de las fuerzas del gobierno.

Grupos de derechos humanos acusaron al Ejército de matanzas, violaciones, incendios de viviendas y otros abusos. La Organización de Naciones Unidas (ONU) condenó los ataques y pidió a todas las partes solucionar el conflicto de manera pacífica por la vía del diálogo.


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