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Soy Reportero
  • Un Fantasma recorre el mundo...
Fecha de publicación 15 febrero 2016 - 10:35 PM

Un fantasma recorre el mundo….es el fantasma del imperialismo financiero y comercial que amenaza al planeta con su destrucción total a través del calentamiento global, las guerras religiosas, el despojo de los países del tercer mundo, las crisis económicas y recesiones que arrojan a contingentes enteros de la fuerza laboral a la cesantía en países europeos y en desarrollo.

EEUU y sus aliados de la OTAN, en especial Inglaterra, Alemania y Francia se empeñan en calentar el ambiente belicista en contra de Rusia, intentando imponer su orden mundial a toda la zona EURO y a sus áreas de influencia. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial intentan imponer sus políticas neoliberales con el fin de continuar explotando los recursos económicos de los países deudores de la deuda pública, en especial  Grecia, España y Portugal; los fondos buitres encuentran resistencia en países como Argentina que ya no se dejan explotar con la facilidad de antes.

La voracidad de EEUU por el petróleo de Medio Oriente ha desencadenado un terrorismo sin precedentes, el rechazo a la cultura y religiones occidentales amenaza con una nueva edad obscura que se hace extensiva a vastas regiones del planeta.

El imperialismo financiero y comercial, comandado por el FMI y el Banco Mundial no está basado en un solo país. Los capitales transnacionales se entrelazan para tejer una red que si bien se radican mayoritariamente en EEUU, Canadá, Alemania, España, Francia, Suiza, Japón e Italia, son como medusa, la bestia mitológica de mil cabezas que se empeña por devorar los recursos naturales y la fuerza de trabajo de los países más débiles, realizando una depredación sin miramientos dejando a su paso  desastres ecológicos y sociales.

Del consumo mundial de petróleo, EE UU solamente  es capaz de producir el 40 % de su propia demanda, el 60 % restante lo importa, lo que equivale al 18 % de la producción mundial. En otras palabras, importa tres veces y medio lo que importa la Unión Europea. La mitad de las importaciones estadounidenses proviene históricamente del Golfo Pérsico, donde se encuentra el 65 % de las reservas mundiales. Es fácil explicarse entonces la injerencia de EEUU en el Medio Oriente, las intervenciones en Libia e Irak y su apoyo a los grupos de oposición al gobierno de Siria.

Ante el avance de las fuerzas progresistas en América latina que pugnan por su liberación nacional y la recuperación de sus recursos naturales el Imperialismo norteamericano y sus aliados buscan el derrocamiento de los gobiernos populares y  la recuperación de los modelos neoliberales desplegando una gran ofensiva mediática a través de los medios informativos generalmente en manos de las oligarquías nacionales.

Chile tuvo una amarga experiencia en relación a las ofensivas mediáticas y la guerra económica que sufrió el gobierno democrático de Salvador Allende Gossens. La oligarquía chilena con el apoyo financiero y técnico del Imperialismo norteamericano y de la CIA, debió librar una guerra económica donde la burguesía comercial y los transportistas se negaron a producir, comercializar y transportar los productos de consumo a la población chilena, generando el desabastecimiento de productos de primera necesidad y el malestar de la población, generando un clima propicio para el golpe de Estado del General Pinochet y los altos mandos de las fuerzas armadas. Los métodos de injerencia del Imperialismo para promover los modelos neoliberales y para crear condiciones propicias para el dominio de las transnacionales y el control  de los recursos naturales sobre todo en los países del tercer mundo son múltiples y variados y van desde el atentado directo a los líderes nacionalistas y revolucionarios, la intromisión directa con bases y operaciones militares en los países en desarrollo y la guerra económica y mediática para crear los climas políticos propensos a los golpes militares en contra de los gobiernos progresistas y revolucionarios.

En particular para hacer frente a la guerra económica los gobiernos progresistas y revolucionarios necesariamente deben tomar medidas cada vez más drásticas en contra de las transnacionales y de las oligarquías nacionales. Una vez que las fuerzas populares toman el camino de la liberación nacional,  el curso de los acontecimientos lleva necesariamente y aceleradamente al Imperialismo a apoyar a las burguesías y oligarquías nacionales en la guerra mediática de desprestigio de los gobiernos progresistas, acusándolos de trasgredir las libertades ciudadanas y de crear desempleo y decrecimiento económico y productivo, generando desconfianzas en las capas más atrasadas de la población nacional.

La experiencia chilena aconseja a los movimientos de liberación nacional tomar medidas drásticas y revolucionarias con el fin de hacer frente a los embates del Imperialismo, las transnacionales y sus aliados internos. Esto es la nacionalización de los recursos naturales, la nacionalización de la Banca y los servicios básicos, el control revolucionario de las fuerzas armadas y la estructuración política y economía del país sobre nuevas bases de poder ciudadano a nivel de unidades económicas productivas basadas en la cooperación y el espíritu comunitario. Tal como lo plantearon originalmente Carlos Marx y Federico Engels, el socialismo es una etapa de transición hacia un nuevo modelo comunitario de sociedad. En esa etapa de transición decían ellos, obligatoriamente deberán coexistir vestigios del antiguo modelo de producción capitalista, en especial la existencia del mercado y el Estado como ente regulador de la economía. El desafío que enfrentan estos nuevos modelos de transición socialistas o progresistas de liberación nacional es enorme puesto que por lo general han sido economías que han dependido en lo económico y financiero del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial, de la Banca Internacional y de las Transnacionales; una vez que estos organismos se retiran, las economías nacionales, generalmente mono-productivas de exportación con burguesías y oligarquías financieras, exportadoras y distribuidoras de productos importados quedan en el desamparo, por lo que los gobiernos progresistas y democráticos deben rápidamente tomar control de las empresas financieras, comerciales, productivas y distributivas estratégicas para evitar el colapso económico. Se debe promover la constitución de empresas de auto gestión productiva con el fin de que la clase obrera se organice en pequeñas y medianas empresas de dirección colectiva dirigidas periódicamente por un directorio de administración elegido democráticamente en base a las capacidades laborales y administrativas. La premisa socialista “de cada quien según sus capacidades y a cada cual según su trabajo” debe seguir siendo una guía en la distribución de los ingresos en esta etapa de desarrollo productivo. La búsqueda de la calidad de los productos elaborados y dirigidos a satisfacer las necesidades crecientes de la población debe ser una preocupación permanente de las unidades productivas, para ello no basta con dejar este asunto a la conciencia colectiva sino que se debe estimular la emulación leal y solidaria entre empresas socialistas.

Las grandes amenazas del siglo XXI son el cambio climático, el capitalismo neoliberal, el imperialismo mundial y el terrorismo religioso. 

Resulta paradójico que cuando las ciencias avanzan a pasos agigantados para descifrar los misterios universales para beneficio humano aún persistan las guerras dogmáticas y religiosas en vastas regiones del mundo. Estas guerras son alentadas por el Imperialismo con el fín de apropiarse posteriormente de los recursos naturales. La privatización del agua y de los recursos energéticos es promovida por el Banco Mundial y el FMI en los países emergentes y en desarrollo. Cada día la humanidad se hace más consciente de los riesgos que implica la depredación de los recursos naturales por las grandes empresas transnacionales y Oligarquías nacionales. Varios científicos alertan que el siglo XXI deberá experimentar el agotamiento del petróleo y otros combustibles fósiles además del agotamiento de agua dulce agravando así la pobreza y la desnutrición en vastas regiones del planeta; todo esto agravado por el calentamiento global producido por el modelo capitalista.

La sobrevivencia humana no tiene otro camino más que adoptar modelos de desarrollo compatibles con el cuidado del medio ambiente y de los recursos naturales, la promoción del uso de energías limpias y desarrollos sociales que promuevan la solidaridad y cooperación entre los pueblos.

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