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  • “Lo difícil de querer ser escritor”
Fecha de publicación 11 octubre 2016 - 10:48 AM

“Lo difícil de querer ser escritor”

© Por Pablo Virgili Benitez (Estudiante de Comunicación Social)

Twitter: @VirgiliPablo

Querer ser escritor no es cosa fácil, llegar a serlo mucho menos y es que en el mundo de las letras y la comunicación a más de escribir perfecto hay que respetar y resguardar las obras de otros autores que con esfuerzo lograron obtener un texto digno de admiración.

Si miramos en el día a día de todos este precepto no se cumple, comenzando desde las escuelas, seguidos por los colegios y hasta en el mundo virtual del Internet y los blogs. Si usted observa en los exámenes de las escuelas y los colegios en los que la mayoría de los casos los alumnos se copian _o se fijan como se diría en mi país_ están cometiendo una grave falta a la honra de su compañero, porque al transcribir su idea o respuesta en su prueba como si fuera suya están cometiendo “plagio”, analícenlo detenidamente y verán que es así; mal precedente porque a todos desde la escuela o colegio nos enseñan a delinquir. Ni que decir en el internet que permite hacer de todo: adueñarse de obras ajenas, saltarse las citas, no mencionar bibliografías y muchísimas cosas más que a la larga incentivan el irrespeto hacia el trabajo intelectual ajeno. Con los libros impresos sucede lo mismo, en una tarea de lectura crítica que ayer nos dejó la profesora de Lenguaje y Comunicación debemos leernos “Ensayo sobre la ceguera” del premio Nobel de Literatura José Saramago, al vivir en una ciudad que carece de librerías tuve que adquirir el libro en físico en una papelería _que es donde único se puede encontrar_ y que creen, al abrirlo carecía de total credibilidad, ni nombre de la editorial, muchos menos el del autor con su depósito legal correspondiente y pues nada que era algo así como una fotocopia que hacemos a diario en nuestras impresoras.

Un ejemplo que pongo siempre cuando salta este tema en una conversación es el de la entrevista que vi hace poco tiempo que le hicieron al escritor cubano Leonardo Padura Premio Princesa de Asturias de las Letras, y parafraseándolo decía: Es sumamente difícil adquirir un libro de él en Cuba ya que escribe para una editorial española y dicha editorial es la dueña de los derechos de explotación de sus obras. Por comentarios de amigos se enteró de que en una casa de la Habana Vieja vendían sus obras en formato PDF, llamó por teléfono a la señora y le requirió de que estaba cometiendo un delito (plagio), la señora sin ton ni son le respondió: _hay chicho si lo que te estoy es promoviendo_. (Padura Leonardo, 2016). Ejemplos como estos hay muchísimos que ni diez cuartillas de papel alcanzarían para terminar.

Para evitar estas faltas éticas existe una herramienta eficaz que recién ayer conocí en la Universidad o Academia como le llaman mis profesores españoles y son las “Normas de estilo APA” que no es más que el estándar elaborado por la Sociedad Panamericana de Psicología que los autores utilizan al presentar documentos o textos para las revistas publicadas por la entidad.  Según la asociación, se desarrolló para ayudar a la comprensión de lectura en las ciencias sociales y del comportamiento, para mayor claridad de la comunicación, y para expresar las ideas con un mínimo de distracción y un máximo de precisión para así fomentar el respeto a la intelectualidad regional y mundial.

El Manual de publicaciones de la APA contiene directrices para todos los aspectos relacionados con la redacción, especialmente en las ciencias sociales, desde la determinación de la autoría hasta la construcción de un cuadro para evitar el plagio, y para la precisión en las referencias bibliográficas. El uso del modelo se ha extendido por todo el mundo, y es uno de los preferidos por muchos autores e instituciones. Se utiliza frecuentemente para las citas a textos en un artículo, libro, Internet y otras formas de documentos, fotografías, audios, videos y todos los contenidos que estén protegidos por derechos de autor.

Ayer imprimí el manual y ya lo estoy leyendo detenidamente para no cometer más errores, como un incidente con mi último artículo en que utilice una foto que estaba protegida por derechos de autor de un “colega” y compatriota periodista de una radio habanera, pero ese es la debilidad del Internet encontramos todo lo que buscamos y a veces ni nos fijamos en el nombre del autor y la fuente, de antemano desde esta tribuna de letras le pido mis más sinceras disculpas a él y a mi equipo de editores de teleSUR que tan buen trabajo hacen siempre con mis textos. Un error comete cualquiera, todos somos seres humanos, y yo más que recién comienzo a caminar por este mundo de la comunicación e información, pero de los errores se aprende y ya tengo mi experiencia: sé que debo respetar el trabajo ajeno, y eso deberíamos hacer todos, no solo los que llevamos la información a cada rincón del planeta, sino “todos” los seres humanos: desde un niño a un adolescente, un estudiante universitario a un profesional, un anciano y un trabajador; todos debemos luchar desde nuestra trinchera por tratar de aplacar ese mal que es el plagio, que aunque es incurable al menos se puede tratar. ¿Ustedes que creen?

Fotografía de Publicando Ebooks. 25 de julio del 2015. http://publicandoebooks.com/como-hacer-un-blog-para-escritores/

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